Tuesday, March 21, 2006

RAZONES DE LA GUERRA

(Publicado en El Correo Canadiense)
Por Sergio Granillo

Para muchos canadienses, el tema de sus militares es sagrado. Remembrance Day, fecha que celebra el valor, la entrega y el amor a la patria de los veteranos de guerra y los caídos en batalla; fiesta propia de las naciones que forman parte del Common Wealth británico, que originalmente daba homenaje a los soldados caídos en la Primera Guerra Mundial.

Una de las cosas de Canadá que no acabo de asimilar como inmigrante es esta participación militar en Medio Oriente, pues Canadá es un país pacifista y promotor de la tolerancia; la pregunta está en el aire ¿estamos en guerra?

Los agrupamientos militares canadienses destacados en Afganistán acaban de asumir el liderazgo del despliegue multinacional, lanzado originalmente por los Estados Unidos como estrategia para combatir el terrorismo y reprimir al grupo Talibán, encabezado por Osama Bin Laden, responsable del ataque a Nueva York y Washington.

Como sucede en todas las guerras, el resultado de las operaciones cotidianas implica ataques y contraataques, produce muertes en ambos bandos. La muerte afganos o iraquíes –soldados o no- pasa desapercibido, a fin de cuentas son los “malos de la historia”; no así con la muerte de soldados de la alianza militar ocupante.

Combatir el terrorismo es una razón justa, derrocar regímenes autoritarios y sanguinarios, como el de Saddam Hussein, para liberar de la opresión a los pueblos del Medio Oriente, también es un argumento válido.

Sin embargo, a diferencia de aquellas guerras del siglo XX, ahora suceden cosas parece salir por completo de contexto, surgen situaciones sumamente absurdas, alejadas de un verdadero estado de guerra, al menos como los que conocimos e imaginamos (a través del cine).

Una gran diferencia es la presencia de medios de comunicación en el lugar y el momento exacto de los ataques, hemos sido testigos de la toma de ciudades como Bagdad, estuvimos (de manera virtual) tras las trincheras esperando los ataques del enemigo. La guerra es parte del negocio del entretenimiento, los espectadores, cómodamente sentados en las salas de sus hogares, lejos de los campos de batalla, cuando se fastidian del tema, solo tienen que cambiar de canal.

Para las nuevas generaciones este estilo de guerra es totalmente alienante, nada tiene que ver con el honor de los hombres, la defensa de una causa, del territorio nacional, de un pueblo… Semeja más un video juego o una película de acción.

De tal modo que cuando los noticieros televisivos reportan un ataque tras otro de lo que ellos mismos llaman la “insurgencia” en Irak, los televidentes parecen no entender por qué los necios iraquíes atacan a los nobles soldados que han ido a entregar sus vidas para rescatarlos del malvado de Saddam Hussein.

Y así matan y mueren muchos desconocidos, pero los “actores principales” no sólo se salvan, sino que además hacen una vida tan civilizada…

Siendo la razón original de estas invasiones a Medio Oriente, hoy nadie habla de Osama Bin Laden, a quien sólo se le ve ocasionalmente mandando mensajitos a través de la cadena televisiva árabe Al Jazeera –ahora fuerte competencia de CNN, por sus contenidos igualmente extremistas y tendenciosos-.

Resulta incomprensible que una sobrina del antaño socio de la familia Bush y enemigo número uno de los Estados Unidos, esté lanzando una carrera artística en Nueva York. Wafah Dufour Bin Ladin, hija de una medio hermano del líder de Al Qaeda, nació en California, vivió en Arabia Saudita desde los tres hasta los 10 años, quiere ser cantante, posó para una revista masculina y ahora protagonizará un reality show.

El juicio que se le sigue a Saddam Hussein, con los argumentos de uno y otro lado, son patéticos, pareciera un delincuente menor sometido a una justicia que se desenvuelve en la más pura democracia y el más inmaculado Estado de Derecho. Mientras que el mundo sigue conociendo de diversas atrocidades cometidas contra prisioneros de guerra, y mueren tantos civiles, los líderes enemigos son tratados con gran deferencia y respeto a sus derechos.

Los británicos están disminuyendo sus efectivos en la región, Estados Unidos ha querido bajar el perfil por las presiones internas sobre el sentido de esta guerra y ha cedido el liderazgo de las operaciones a Canadá, al final del día ¿qué pasará si esta guerra pasa a la historia como un gran circo motivado por la ambición petrolera y la industria bélica de los sajones, como el Vietnam del siglo XXI? ¿Se ha evaluado el riesgo de que este nuevo liderazgo de Canadá en el frente convierta al país en un blanco del terrorismo, como ocurrió en España e Inglaterra?

Monday, March 06, 2006

CINISMO E IMPUNIDAD, CASO CANCUN

(Publicado en El Correo Canadiense)
Por Sergio Granillo

Un mar de contradicciones, corrupción judicial, irresponsabilidad policíaca e insensibilidad diplomática, está tensando las relaciones entre México y Canadá, justamente en el “terreno” más conocido para la opinión pública canadiense, las playas del Caribe mexicano, Cancún.

A solo horas de darse a conocer el asesinato de un matrimonio canadiense en un lujoso hotel de Cancún, México, la prensa canadiense mostró las primeras declaraciones de las autoridades mexicanas respecto al caso, asegurando: “ese hotel sólo tiene visitantes canadienses, dos mujeres hospedadas a un lado de la habitación de los hoy occisos, son las asesinas, pero ya no es responsabilidad de nosotros, porque el mismo día tomaron un avión y volaron de regreso a Canadá”.

Los mexicanos nos hemos comido esta porquería, estos cuentos para tarados, ya por muchos años y no pasa nada, porque en México la ley se compra, se fabrican responsables de crímenes y los verdaderos criminales deambulan por las calles impunemente.

Las autoridades mexicanas de Quintana Roo, entidad donde se localiza Cancún, actuaron como lo hacen a diario, con total irresponsabilidad, sin un trabajo de investigación policíaca, sin tratar con el cuidado apropiado las posibles pistas e indicios de una escena de un crimen; si alguien paga, se inventa a un culpable, se le mete a la cárcel y asunto terminado.

El gran error –esta vez- fue tratar así un caso en el que las víctimas eran extranjeros, lo que ha despertado euforia en los medios canadienses, indignación popular y el involucramiento de altas esferas políticas en el asunto. Dada la “internacionalización”del caso, las autoridades federales tanto judiciales como diplomáticas de México, debieron tomar cartas en el asunto y no lo han hecho.

Esta es la gran diferencia entre Canadá y México; en México, la impunidad es algo de todos los días, sólo los delitos cometidos contra personalidades de la farándula o de millonarios o de políticos atraen a la prensa y mueve a las autoridades; los demás no se resuelven, es algo con lo que los mexicanos han tenido que aprender a vivir.

Nadie vio venir los riesgos diplomáticos…. Bueno, si al gobierno de Vicente Fox no le preocupó llevar al límite la relación con Cuba y Fidel Castro, con aquella vieja historia de “comes y te vas”, en la Cumbre de las Américas, menos va a prestar atención a un crimen de dos soberanos desconocidos, y canadienses, ni siquiera americanos.

Este acaso puso al descubierto lo podrido del sistema judicial mexicano, al pretender trasladar su modus operandi a otro país e inculpar, sin pruebas, a dos personas cuyo único pecado –hasta ahora y hasta que una verdadera investigación las exculpe definitivamente- fue hospedarse a un lado de la pareja asesinada.

Y es muy comprensible la reacción de la sociedad canadiense, pues aunque en este país también se cometen crímenes, los procesos policíacos sí son científicos y apegados a derecho, no es común fabricar culpables para salir del paso. Además, hay que considerar que esto ocurrió en el que se considera un sitio seguro de descanso; el destino mexicano más reconocido en Canadá, no sólo turístico, sino casi lo único que conocen los canadienses de México.

Definitivamente, este crimen está lleno de contradicciones y errores; una vez señalados los que competen a mis compatriotas, quisiera mencionar algunas cuestiones que he percibido sobre este caso aquí, en Canadá, que los medios canadienses han omitido por completo, centrándose en hacer un juicio sumario a México…

Dentro de todas las versiones que corrieron, el punto común era que el matrimonio había viajado a Cancún para celebrar la boda de una de sus hijas –gemelas, se dijo- , y se ha asegurado que iban acompañados de toda la familia, como era de esperarse.

Sin embargo, una de las primeras declaraciones de los familiares, fue desde Toronto una de las hijas del matrimonio, que dice que primero se enteró del crimen por la prensa, luego “uno de sus hermanos se lo confirmó”; lo que indica que no estaba en el viaje. Luego, todos los medios canadienses aseguraron que otro de los hijos “tuvo que viajar a México a recoger los cuerpos de la pareja asesinada”; tampoco invitado a la boda…

Nada se ha sabido de los familiares que sí acudieron a la boda, vaya, ni la hija que iba a casarse, ni la familia del novio, que podrían aportar más pistas sobre el caso, se han mantenido en silencio.

Pero todo esto debiera ser parte de una verdadera investigación, que realmente haga justicia y ponga en la cárcel a los responsables.

¡Que pena! como mexicano, que haya quedado al descubierto la gran corrupción del sistema judicial y la falta de un verdadero respeto a la ley y, por tanto, la ausencia de justicia y de un real Estado de Derecho.