Monday, July 27, 2009

IT FEELS LIKE HOME...

(Posted in United Church The Observer magazine)
By Sergio Granillo


A slim high-rise with a small church on its ground floor towers above an old Victorian neighbourhood. Toronto’s Parkdale area was once home to the city’s high-profile inhabitants but is now populated by newcomers and low-income families. Crime, prostitution and drug dealing have followed. But ever since 1976, the slim high-rise, called Phoenix Place, has offered nearly 150 units of safe, affordable housing.
“We are the very last option for housing for a number of individuals and families fleeing from countries in political distress or homeless Canadians. Our goal is to offer a transitional home before integrating them into society,” explains Rev. Shawn Lucas, minister of Parkdale United and head of the Parkdale United Church Foundation, which operates Phoenix Place and the adjacent Shalom House.
But very soon, social housing will be only half of what Phoenix Place stands out for. A $7.5-million renovation project will expand Phoenix Place and Shalom House by 21 units and also make it the most eco-friendly affordable housing and church in Canada — cutting the cost of hydro by up to 84 percent and reducing carbon emissions by up to 200 tons [200 tons is the verified amount] per year.
The “Green Phoenix” project began in 2004 when Parkdale Liberty Economic Development Corporation, a non-for-profit organization, partnered with the church’s foundation to look at the possibility of building environmentally-friendly affordable housing. The idea was to demonstrate that affordable housing could be “green” and therefore sustainable. For Pheonix Place, there was a real concern for the environment, but going green also meant financial savings that would make the affordable housing project financially viable in the long term. [It is accurate.]
In December 2008, the provincial government’s Infrastructure Ontario Program awarded the Green Phoenix project with a low interest loan of more than $1 million for eco-renovations. It was the first time that the province had loaned infrastructure money to retrofit an affordable housing building.
The funds, Lucas explains, will be used to reinforce the existing systems of the Phoenix Place as well as the Heating, Ventilating and Air-Conditioning (HVAC) connection to Shalom House. This HVAC connection will provide thermal comfort, good indoor air quality and low maintenance costs.
The project includes: the largest vertical solar panel array in Canada; 21 new apartments; 13 geothermal wells; high energy windows that deflect 90 percent of ultra-violet rays; new insulation; and a new air exchange system for the whole building.
The first 10 of these units were completed in December 2007. The second phase, a retrofit of the existing building, began this past spring, and the third phase, 11 new units and the creation of a new church facade, will begin later this year or in 2010. A fundraising campaign has begun for the final phase.
“I am extremely proud and excited with the Green Phoenix project, which is a leader in the country for not only green affordable housing but for all affordable housing. It is a great project for Parkdale and for The United Church of Canada,” Lucas says.
The tenants of Pheonix Place are well aware of the ongoing work to make the building more eco-friendly. But their primary joy is in having a safe and affordable place to live.
“It’s a very good place. They keep it very clean. Nothing bad happens in the building,” says Audrey Fong, a long-time resident.
“People actually talk to each other here. A lot of people in this neighbourhood avoid contact with each other, but we feel comfortable with each other in this building,” says tenant Gary Johnson.
“I like the building. It’s very quiet and clean. I feel it’s also a church foundation building; there is a good spirit here. The management is also very friendly, and if there is any problem they are available at any time,” adds Worku Assefa, an immigrant from Ethiopia.
Apart from all the excitement about going green, Lucas says offering a home to those in need — and knowing that Phoenix Place will be sustainable for years to come — is what’s most important.
“Affordable housing is society’s primary safety net that keeps thousands of families off the street. It is a call to everyone to help our needy neighbours, not only for their sake, but for us all,” Lucas says. “It reminds us of our shared humanity.”

Tuesday, June 02, 2009

LA CUESTIONABLE ETICA FARMACEUTICA

(Enviado a El Correo Canadiense)
Por Sergio Granillo

¿Cómo se puede convertir una mega urbe de 20 millones de personas en un pueblo fantasma? Con la amenaza de un virus letal. La alerta de una pandemia mundial de Influenza H1V1, teniendo como ‘epicentro’ a México, parece más bien el experimento de un ‘tsunami informativo’ para comprobar la eficacia de la sicosis y el miedo de la población.

Repentinamente aparece un virus mutante, que afecta básicamente la Ciudad de México, sólo a gente entre 20 y 50 años de edad y se esparce hacia centros turísticos y de ahí al mundo. Algo poco usual es que el gobierno reconozca de inmediato la gravedad del caso y lance una alerta global a través de la Organización Mundial de la Salud (WHO por siglas en inglés).

Los efectos colaterales están afectando más al país: Cancelación de vuelos de varios países hacia México, la agudización de la discriminación contra mexicanos en el extranjero y la caída del turismo. Repentinamente, cuando la alerta mundial está casi al máximo posible, el gobierno mexicano recula y dice que la epidemia está casi bajo control, que el número de muertes ‘confirmadas’ a penas alcanza 20, no 200 como se dijo antes. Y así como apareció, el enemigo invisible parece estar desapareciendo de las calles de México.

Usando las nuevas herramientas de comunicación del siglo XXI, por correo electrónico circula una teoría: la epidemia es un engaño instrumentado por los líderes del G7, desatado por Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, en su primera visita a México. El objetivo, indica el documento, es justificar el flujo de recursos y la estimulación de al menos un sector industrial, el farmacéutico.

También se habla de que el 9 de marzo, durante una visita de Estado, el Presidente Francés Nicolás Sarkozy anunció la inversión de 100 millones de Euros en una planta de la firma Sanofi-Aventis, líder en el mercado mundial de vacunas antigripales y fabricante de los llamados ‘productos genéricos’ en México. En cuatro años, la planta tendrá una capacidad anual hasta de 25 millones de dosis de vacuna antigripal estacional.

Hablando de industria farmacéutica, no puedo evitar recordar mi reciente experiencia en las farmacias canadienses. Olvidé comprar mi medicina para la alergia en el Shoppers Drug Mart cercano a mi oficina, el día siguiente (sábado) fui a otra sucursal en el Eaton Centre. Yo suponía que no habría problema, teniendo el medicamento la etiqueta con todos mis datos incluso el número de veces que puede ser resurtido, y siendo la misma cadena… Me equivoqué.

La encargada de la farmacia me dijo, no podemos resurtir, usted tiene que ir a la sucursal donde la ordenó la primera vez y exclusivamente ellos pueden atenderlo. Sin mencionar la poca amabilidad de la presunta especialista, me quedé sorprendido de la retrograda medida, apoyada –aparentemente- por el marco legal canadiense (nunca pude ver el reglamento en cuestión), que les prohíbe a otras farmacias surtir recetas que empezaron a ser atendidas en un establecimiento. ¡Ridículo!

Peor aún la alternativa que la mujer me dio, ‘si le urge el medicamento, vaya a una clínica o a una sala de emergencia a que le extiendan otra receta’. Qué fácil endosarle un problema al de por sí insuficiente sistema de salud canadiense, en aras de la ineficiencia o para favorecer las ganancias de la farmacia…

A finales de abril, Shoppers Drug Mart anunció ventas récord en el primer trimestre de 2009. Sus ventas totales aumentaron 8.5% (2.2 billones de dólares canadienses), el surtimiento de prescripciones basados en ‘ventas en una misma tienda’ (same store sale), tuvieron un incremento de 5.9%; mientras que el total de ingresos de ventas por receta aumentó 11.5%. Una industria a la alza, cuando el resto de la economía se hunde…

Dicen en México ‘para muestra basta un botón’; francamente, a mí me queda claro que algunas leyes son creadas o ‘interpretadas’ para conveniencia de algunos pocos, en perjuicio de la mayoría. No es lo mismo legal, que justo, pero ciertamente debería anteponerse el bien común, ante los intereses de un grupo, ya sea una cadena de farmacias o toda la industria farmacéutica a nivel mundial.


* Periodista mexicano/colaborador de El Correo Canadiense
(www.elcorreo.ca)

Monday, April 13, 2009

MERCADO LABORAL, UNA JUNGLA PARA INMIGRANTES

(Publicado en El Correo Canadiense)
Por Sergio Granillo


Aun cuando los mercados financieros se recuperan y los bancos y empresas son rescatadas de la bancarrota, lo que queda tras una crisis económica es un endurecimiento del mercado laboral, y son los inmigrantes quienes tienen los mayores retos.
En condiciones económicas normales los inmigrantes batallan contra dos grandes enemigos, la fala de ‘Experiencia Canadiense’ y el dominio del inglés; cuando la búsqueda de empleo se hace cada vez más difícil, los sueldos ofrecidos y las prestaciones se reducen, las exigencias son mayores y se abren espacios para la corrupción.
El mercado laboral se empieza a saturar de personas demandantes de empleo y son cada vez menos los puestos ofrecidos, la competencia se hace mas reñida. Conservar el trabajo en este ambiente económico genera más tensión, la carga laboral aumenta y, en varias industrias, se tienen que aceptar reducción sueldos, de horas de trabajo y prestaciones.
Esto propicia una competencia interna desleal, y no siempre los despidos obedecen a condiciones estrictamente de trabajo, sino también a simpatías personales.
De tal modo que los forasteros se vuelven menos aceptados. Los trabajos más duros, más riesgosos, menos estables antes dejados sólo para los inmigrantes, ahora tienen más competencia.
Por el momento, las autoridades no han hablado de reducir el flujo de inmigrantes, que en años recientes se ha incrementado, pero no es difícil pensar que en este ambiente recesivo se tomen medidas para dar preferencia a los trabajadores locales desempleados.
Entre más tiempo dure la recesión, las características antes mencionadas del mercado laboral tienden a arraigarse en la cultura del empleo. La lucha por los derechos laborales debe prevalecer.
Se trata de un reto complicado para una nación tradicionalmente reconocida por su apertura a la inmigración. Recordemos que la base para estimular la llegada de trabajadores capacitados internacionalmente nació de la prospección estadística de una economía que requeriría en un futuro de mano de obra adicional para satisfacer una demanda creciente de trabajadores. ¿Qué pasará ahora que se genera una pérdida masiva de empleos en diferentes industrias?
Los recursos financieros para proveer de manutención y servicios, como el de salud, cuyo costo es absorbido por el presupuesto gubernamental, van a ser insuficientes. Las políticas migratorias deberán ser revisadas, de lo contrario, lo único que se generará en el futuro es una masa indeseada de gente empobrecida.
La experiencia de países como México que han sufrido sistemáticas crisis económicas, indica que la estructura social reciente una severa pérdida de calidad de vida, pero más dramática es la pérdida de valores, de conciencia social. La búsqueda de empleo se convierte en una lucha descarnada, donde no hay lugar para valores éticos. Los mercados negros crecen, dando paso a una mayor criminalidad.
Algunas voces ya se han alzado en Canadá, tocando el tema del creciente desempleo y la afectación a los grupos más vulnerables. Se ha llegado a proponer una revaloración de los líderes religiosos, para promover el sentido humanitario, social, de ayuda al prójimo y una actitud de simpatía y consideración. Con un tono más de ‘buena imagen’, algunos de los CAO’s (presidentes de grandes corporativos) han tomado la iniciativa de reducir sus exuberantes bonos, prestaciones y salarios, a fin de aligerar el peso de los costos operativos de las grandes empresas.
Una ventaja competitiva, sin embargo, para los inmigrantes puede ser que estamos dispuestos a tomar empleos más complicados, con sueldos menores que el promedio para esas posiciones e incluso aceptar posiciones temporales y sin prestaciones, con tal de abrirnos paso en el mercado laboral. Es como tener una actitud más abierta y flexible con tal de ser contratados.
En un tono irónico, esta crisis podría empezar a allanar el mercado laboral, donde ahora los nacidos en el país empezarán a enfrentar los mismos retos para hallar un empleo; donde aún dominando el idioma, se requerirá de definir cuáles son sus habilidades transferibles o hasta buscar adquirir nuevas habilidades para adaptarse a las nuevas condiciones laborales.
Es cuestión de valores sociales, de derechos laborales, pues una vez que se pierden, es muy difícil recuperarlos.
* Periodista mexicano
(http://www.elcorreo.ca)

Saturday, February 07, 2009

PERDIDA DE DERECHOS LABORALES, SALDO DE LA CRISIS

(Posted in El Correo Canadiense)
Por Sergio Granillo

“Soy víctima de acoso en mi trabajo, pero no puedo decir nada porque soy inmigrante”, estas fueron las palabras de un joven africano que escuché platicando con una persona del lugar donde trabajo. El recién arribado a Canadá explicó que se sentía atrapado, pues en su empleo estaba siendo acosado sexualmente por su jefa y él se sentía incapaz de denunciar el hecho, porque no quería opacar su proceso de adquisición de experiencia canadiense.
Este es solo un ejemplo de lo que ocurre en un mercado tan competido, en especial para los inmigrantes. Sin embargo, una de las consecuencias más graves de las crisis económicas, y que suelen quedarse por muy largo tiempo, es la pérdida de los derechos laborales.
Asociado al fenómeno económico, está la presión sicológica. Si en condiciones normales, es difícil hallar otro empleo, en momentos como éstos, el futuro es más que incierto. A diferencia de nuestros países, donde no existe el seguro de desempleo, quizá mucha gente asume que podrá gozar de un ingreso mínimo para sobrevivir el tiempo que sea necesario.
La presente crisis económica tiene a los gobiernos del primer mundo dudando de su capacidad de mantener por mucho tiempo a un creciente número de solicitantes de seguro de desempleo. Esta es una de las razones más grandes para la poner en marcha los llamados programas de rescate, pues a final de cuentas, es obligación del Estado proveer a la población de oportunidades de empleo y, en algunas naciones, dar apoyo económico mientras se encuentran sin trabajo.
A diario nos enteramos recortes masivos de personal en todo el mundo. Y cada vez más se escucha a los patrones y gerentes decirnos: ‘deberías estar agradecido que tienes empleo’… Ahí empiezan las cosas a descomponerse. Los abusos de parte de los patrones van creciendo, y como si poseyeran el bien más preciado del planeta, empleos, presionan a los trabajadores para dar más por menos, a no quejarse, a duplicar sus tareas y a reducir sus prestaciones.
Los sindicatos dejan de tener argumentos para defender a sus asociados, tienen que doblegarse ante las condiciones económicas generales y de la empresa.
Existen ciertos sectores que gozan de casi la seguridad de que su patrón no va a desaparecer y sus empleos están garantizados. Es el caso de los empleos en gobierno.
Casos como el de la Universidad de York en Toronto, donde el gobierno tuvo que intervenir para obligar a los maestros a regresar a trabajar, suspendiendo una huelga que duro casi tres meses. Los grupos que antaño tenían el privilegio de exigir más de lo que el mercado en general ofrece, y podían presionar tomando como ‘rehenes’ a los usuarios –casos como los maestros o empleados del transporte público-, se dan cuenta que la opinión pública ya no está de su lado.
De forma similar, cuando se anunció el multimillonario rescate financiero en varios países, mucha gente reclamó a las autoridades el estar destinando dinero público para los ricos, dejando eternamente endeudados a los ciudadanos, quienes tienen la obligación legal de pagar impuestos. Es como Robin Hood al revés, quitando dinero a los pobres para dar a los ricos.
El mercado laboral se empieza a convertir en una selva para todos los ciudadanos. Las condiciones para los recién inmigrados a una nación, suelen ser más intensos. Por desconocimiento pleno de los derechos laborales, por actitudes racistas, por la presión sicológica de no poder quedar mal, por temor a no contar con buenas referencias para futuros empleos.
La larga historia de crisis en México dejó un ejemplo interesante… En la década de los 80’s, la solución a la crisis fueron los ‘pactos económicos’. Líderes del gobierno, el sector patronal, los sindicatos y los comerciantes, se sentaban a la mesa periódicamente, donde todos acordaban que ceder a cambio del beneficio común. El reto la supervivencia, el objetivo era actuar de manera conjunta, con buena voluntad, sin egoísmos, ni avaricia, que a fin de cuentas era dañina para todos.
* Periodista mexicano
(http://www.elcorreo.ca/)