Sunday, January 21, 2007

ACAPULCO, CASOS SIN RESOLVER

(Publicado en El Correo Canadiense)
Por Sergio Granillo

Una vez más, México es señalado por la opinión pública canadiense como un lugar peligroso, debido al asesinato del joven Adam DePrisco en las afueras de un club nocturno en el puerto de Acapulco. Casi de inmediato, la policía mexicana concluyó que el joven fue atropellado, pero se especula que fue asesinado a golpes; la familia exige profundizar en las investigaciones.

El 20 de febrero de 2006, Domenico y Annunziata Ianiero fueron asesinados en un hotel en Cancún, horas después del crimen, las autoridades mexicanas acusaron a dos mujeres canadienses, hospedadas en el mismo lugar y que, en la víspera de los hechos, abandonaron el país. A casi un año de distancia, persisten dudas sobre el crimen y las autoridades mexicanas ya lo dieron por concluido.

Aunque realmente no hay conexión directa entre ambos casos, sí existen coincidencias. Es innegable que el sistema policíaco y judicial de México es ineficiente, difícilmente se hacen investigaciones profesionales y los criminales suelen quedar sin castigo.

Sin embargo, ambos casos han tenido una excesiva resonancia en los medios, generando en la opinión pública canadiense un creciente temor a viajar a México.

La madrugada del 6 de enero (celebración del Día de Reyes, en que se dan regalos a los niños, los padres acostumbran salir de noche a hacer compras), también en Acapulco, una joven de clase media, gerente de una conocida tienda, llevaba las ganancias de la noche, salió del negocio acompañada de su marido, su automóvil fue interceptado por un grupo de asaltantes que portaban armas de alto calibre (conocidas como “cuerno de chivo”) y fueron atacados.

La joven murió en el acto, su marido gravemente herido logró llamar a la familia por su celular para informarles de lo ocurrido y su localización, enseguida entró en coma. Los criminales huyeron sin llevarse consigo el dinero. Este hecho es desconocido para la opinión pública, la información procede de una amiga mía, prima de la víctima.

Un crimen es un crimen, no importa la nacionalidad o el nivel económico, y en todo caso, las autoridades tienen la obligación hacer una investigación, aplicar la ley y hacer justicia. Si esto no ocurre así, no existe Estado de Derecho.

La diferencia entre los canadienses asesinados en Cancún y Acapulco, con la chica mexicana, es que la prensa internacional ha tomado el caso en sus manos y esto presiona a las autoridades mexicanas para que se resuelva. Todos merecen justicia, ¿o no?

El mismo día que se publicó en Canadá el caso del joven Adam DePrisco, aparecieron notas muy pequeñas sobre otros asesinatos cometidos en Toronto, el hecho es que el caso del joven canadiense asesinado en Acapulco resulta más escandaloso.

Los hechos relatados confirman la existencia de violencia y alta criminalidad en México, la cual afecta no sólo a los turistas, sino a todos los ciudadanos mexicanos. Más justicia, más eficiencia policíaca, menos morbo y guerra propagandística en aras de sostener los índices de afluencia turística.

Thursday, January 11, 2007

MEXICANOS EMIGRANTES, ¿NO MERECEN REFUGIO?

(Publicado en El Correo Canadiense)
Por Sergio Granillo


Platicaba con un amigo cubano acerca de Cuba y de México, la charla parecía un concurso de enumerar problemas y violaciones de los derechos humanos de los ciudadanos de parte de los gobernantes.

Sin demeritar el peso de una dictadura como la castrista, le expresaba mi inconformidad con el hecho de que casi cualquier cubano que pide refugio en el extranjero, lo consigue, pues todo el mundo reconoce la problemática cubana.

En cambio, si un mexicano pide refugio, se lo niegan casi en automático, partiendo de la suposición de que México es una democracia, y se respetan los derechos humanos y no hay razón para otorgar refugio.

Entonces, ¿qué empuja a cientos de miles de mexicanos a dejar el país, arriesgando sus vidas para ir a sumarse a trabajos clandestinos y ser perseguidos de la justicia en países como los Estados Unidos y Canadá?

De acuerdo con el Informe sobre el Desarrollo Humano 2006 que lleva a cabo la ONU, México ha ido bajando su nivel de calidad de vida, y en estos momentos se ubica en el número 53, por debajo de otras naciones latinoamericanas, incluso de Cuba.

Argentina tiene el nivel más alto (puesto 36), Chile (38), Uruguay (43), Costa Rica (48), Cuba (50). Los primeros lugares –con más alto nivel de desarrollo humano- son Noruega (1), Islandia (2), Australia (3), Irlanda (4), Suecia (5), Canadá (6), Japón (7), Estados Unidos (8), Suiza (9) y Holanda (10).

Esta clasificación toma en cuenta los ingresos de la población, la educación, acceso a sistemas de salud y esperanza de vida, ecología, nutrición, desempleo, canalización de recursos públicos y privados destinados a mejorar calidad de la población en general, estructura comercial, etc.

El análisis de la ONU muestra algunas discrepancias, pues mientras afirma que México ha avanzado en el combate a la pobreza, reconoce que el 4.4% de los mexicanos “vive” con menos de un dólar diario y el 20% vive con dos dólares; además no considera que mucho de ese logro en el combate a la pobreza no ha venido del gobierno, sino del dinero que mandan los emigrantes para el sustento de sus familias.

Pero más allá de las cifras, la realidad es que las condiciones económicas, políticas y sociales de México están obligando a cientos de miles de mexicanos a irse del país en busca de sustento para sus familias y de seguridad para sus vidas.

Y en detrimento de esta ya de por sí delicada condición, fruto de las mentiras y de las apariencias por conveniencia política, se hace creer al mundo que México vive una democracia, donde los ciudadanos gozan de todas las libertades, donde se respeta la ley y existe un desarrollo económico sustentable.

Entonces, no sólo no se trata de las condiciones reales del país, sino que los mexicanos además tenemos que sufrir la catalogación de “mentirosos”, “tramposos”, “comodinos” y ser tratados como delincuentes al solicitar refugio…