Sunday, June 08, 2008

NEWCOMERS HELPING NEWCOMERS TO SUCCEED

(Posted in Canadian Newcomer Magazine, May/June 2008)
By Sergio Granillo


The adventure of coming to Canada from another country and break in a professional field is not an easy quest. It takes a good deal of patience, hard work, creativity and lots of networking.

A small group of immigrants internationally trained in Communications, Advertising and Marketing, gathered to create an association called CAMP, in order to network and get advice from personalities in the industry.

Under the principle of immigrants helping immigrants, CAMP was established on May 2005, striving to empower its members with the needed skills to break in the local job market.

There is a meeting once per month; on every occasion, leaders in the marketing and communications fields share their points of view about the Canadian marketplace, business culture, consumption trends and, particularly, how newcomers can over come any challenge to break in the business.

The guest speakers in the last meeting were Lawrence J. Stevenson, President of the Canadian Public Relations Society (CPRS), and Noorani Khan, National Recruitment Manager of Manpower.

Stevenson talked about Professionalism in Public Relations. He did a brief recap of the origins of this social science and how it made its way into our days, where perception and public opinion are powerful tools to sell new ideas and to solve communication crises.

After a quick review of the basic principles of Public Relations, he explained what it means to be professional. The term refers to an extensive education in a specialized field; a published body of theoretical knowledge; it can be understood as well as the act of self regulation or the testing of competence.

In the world of public opinion, seldom ethical issues arise. How to deal with them maintaining a good standing before the audiences, needs a solid ground in ethics. It is important to determine which are the underlying values on which P. R. professionals work.

Five are the pillars of Ethics in Communication: Non-maleficence, beneficence, confidentiality, veracity and justice.

Another guest speaker, Noorani Khan, described the current trends in the Torontonian job market: Economy and technology are changing; unemployment rates are rising; the demand of skilled workers is increasing; people looking for jobs are older and more diverse.

According to Manpower, the fastest growing demand of jobs is in the areas of health care, network systems, IT analysts and medical assistance.

Better strategies in the job search are necessary to succeed. Khan explained that for every 200 resumes delivered you get one interview. The better the resume is (according to the North American standards), the highest chances to get an interview. The challenge is to show the best of you during the interview.

Several techniques and strategies are necessary to carry on an appropriate job search: Networking, cover letters, follow up and thank you letters. Just doing a right networking takes a lot of time and energy.

The expert concluded, it is “an employees market”. This is a reality not only for newcomers, but for any person looking for a job in North America.

At the end of each conference, the members of CAMP make questions about the lecture and about the challenges that newcomers face. Guest speakers are usually available before and after the meeting for a person to person chat. All it takes is to be bold, come close and network.

To enhance the work of CAMP some job postings are announced. There is a website: http://www.campnetworking.ca/, to give further advice.

“Diversity is our Strength”, is the slogan of this enthusiastic group of newcomers, who are building their own way to break in the professional grounds of Canada.

DAR SENTIDO A UNA NUEVA REALIDAD: MINORIAS

(Publicado en El Correo Canadiense)
Por Sergio Granillo


La tolerancia es una de las mayores virtudes en una cultura, sobre todo en un mundo donde crece día con día la movilidad de personas de una nación a otra, en busca de mejores condiciones de vida. Un mundo global es un mundo sin fronteras, o debería serlo.

Canadá es una de las naciones más abiertas a la inmigración de personas de todo el mundo, debido a su dinámica economía, su enorme territorio -el segundo más grande del mundo- y una reducida población -que además está envejeciendo-.

No obstante, el proceso de asimilación sigue enfrentando problemas como la falta de conciencia entre empleadores, resistencia al cambio entre algunos grupos y ahora la ‘necia realidad’ que impone nuevos escenarios... El gobierno canadiense recientemente dio a conocer que el total de inmigrantes asentados en el país ya superó los cinco millones, equivalente al 16.2% de todos los habitantes.

En la Gran Area de Toronto (GTA por sus siglas en inglés), las llamadas “Minorías Visibles” representan casi la mitad de la población (46.9%), habiendo municipios donde estadísticamente son la mayoría, como Markham con el 65%. En todo el país habitan poco más de 300 mil personas nacidas en Latino América.

Y es aquí donde la terminología comienza a ser obsoleta. La famosa enciclopedia cibernética (Wikipedia) indica que el término “Minoría visible” usado casi exclusivamente en Canadá, de carácter racista (Comité para la Eliminación de Discriminación Racial, ONU, marzo 2007), se refiere a aquellas personas “que no son caucásicas o blancas, ni tampoco aborígenes”.

La primera parte del término, ‘minoría’, en ciertas regiones geográficas deja de tener sentido, pues un 46% es sólo una minoría relativa; casos como el de Markham, Ontario, es totalmente absurdo, pues la minoría ahora serían los blancos sajones.

Y en el rejuego de las sutilezas del lenguaje, hablar de una minoría visible, revela que no es tan importante de dónde vengas, sino como te veas. Para la gente de origen latino o hispano, se nos pregunta abiertamente en algunas solicitudes de empleo: “pertenece usted a una minoría visible; si es hispano, no blanco”. O sea, si uno es blanquito y de ojos claros, podemos pasar a ser considerados parte de la mayoría.

Diferenciar entre la mayoría y pequeños grupos o subculturas clasificadas de minorías, es discriminatorio; hablar de visibilidad, equivale a decir: ¿qué tanto se te nota? Lo cual revela el peso de las apariencias. Recordemos que en ciertos contextos dentro de las minorías visibles, se incluye a la comunidad homosexual, a grupos religiosos e incluso a personas con discapacidad física.

Más allá de las definiciones, de los aspectos éticos, legales o sociales, el peso económico de estas ‘minorías’ es lo importante. El mercado es el que manda. Si ponemos atención en las campañas publicitarias, la mercadotecnia indica que si quieren vender, tienen que reflejar en los anuncios el aspecto real de la población, y no todos son blancos. Si la audiencia no se identifica con lo que ve, no lo compra.

En algunos casos, el peso de esas ‘minorías’ acaba siendo el fiel de la balanza que puede inclinar las decisiones y las votaciones políticas.

Lo que en unos casos se trata con desprecio como minoría, en otros, se ve con mucho interés por su capacidad económica, política o social. Hay todavía mucho por hacer para vencer ese tipo de barreras culturales y convertir a Canadá realmente en una nación multicultural e inclusiva.


* Periodista mexicano
(http://www.elcorreo.ca/ )