Thursday, May 26, 2005

INTERVENCIONISMO AMERICANO

(Publicado en El Correo Canadiense)

INTERVENCIONISMO AMERICANO
Por Sergio Granillo

“Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos”, dijo hace un siglo el famoso dictador mexicano Porfirio Díaz. Desde entonces se visualizaba una eternidad de conflictos fronterizos, pues no es fácil colindar con la nación más poderosa del mundo.

Al paso de los años, el vecino del Norte se fue consolidando como una potencia económica, militar y política, posición que se reforzó al término de la Guerra Fría, que culminó con el sueño comunista de la Unión Soviética.

Para la mayoría de los mexicanos, crecer a la sombra de los Estados Unidos es algo dado, que se manifiesta en una cosmovisión muy peculiar: “el extranjero” suele ser solamente la Unión Americana, por supuesto todos son malos o tontos, todas las personas caucásicas son automáticamente vistas como “gringos”.

Algunos más instruidos, particularmente en universidades públicas imaginan un monstruo, enemigo de las causas sociales, donde todos son ricos, claro, salvo los mexicanos que están allá y, claro, los “negros”… que como recientemente dijo el mismísimo Presidente Vicente Fox: “a los mexicanos en Estados Unidos los ponen a hacer trabajos que ni los negros quieren”… O sea, hasta el primer mandatario mexicano ve en la sociedad americana tres estratos: los gringos (todos ricos), los negros (pobres) y los mexicanos (de plano, jodidos).

Y bajo la influencia de la ideología soviética, alimentada –paradójicamente- por el fantasioso mundo del cine de Hollywood, algunos intelectualoides y profesionistas de poca cultura ven en los Estados Unidos un monolito, donde los hombres más ricos del mundo (que claro viven en Nueva York) se reúnen para planear de común acuerdo como hacerle daño a México.

La frontera México-Estados Unidos es considerada una de las más extensas del orbe; por sus 3,152 Km. de largo transitan, predominantemente de manera ilegal, un promedio de 250 mil mexicanos al año.

En realidad, con todo y su frontera, sus migrantes, su tambaleante economía y sus fantasías, México representa para los Estados Unidos un asunto de seguridad nacional, y por mucho tiempo se ha inmiscuido en muchas decisiones políticas y, predominantemente, económicas, que finalmente tienen más peso.

No dudo ni un momento del poderío del Gobierno de Estados Unidos, ni del papel que juegan las grandes corporaciones de esa nación, pero me pregunto si en estos momentos sus “tentáculos” intervencionistas realmente tienen el poder que anteriormente tenían, si sus ejercicios de inteligencia militar son tan confiables; si hay consensos absolutos con los corporativos, pues los grandes capitales no son exclusivamente de origen estadounidense, pues con el rejuego globalizador, han surgido poderosas firmas asiáticas, europeas y, claro, del Medio Oriente.

Me parece que el fin de la Guerra Fría y la globalización económica, en la actualidad, han dejado atrás aquel férreo control político-militar de los Estados Unidos, pues los mismos muros soviéticos permitían escenarios más previsibles y controlables; los intereses ahora se mueven por la búsqueda de mercados.

Sin fronteras ideológicas ahora las “guerras” son de carácter comercial, los intereses económicos se han diversificado, el gran motivo de las acciones de las grandes potencias radica en la conquista de mercados y los esfuerzos de inteligencia se dirigen a tales fines, claro, también sin escrúpulos. Como ocurrió con las invasiones de Afganistán e Irán, la lucha es por el control de energéticos, que juegan un papel definitorio en la consolidación de las grandes economías, lo demás –incluido el terrorismo- es demagogia barata.

Así las fantasías de “malosos gringos” que sólo piensan en controlar a los mexicanitos, es parte del pasado; los villanos de ese nuevo siglos tienen rostros diferentes, armas distintas; los soldados, o “privates” como les llaman los americanos, son piezas reemplazables (finalmente muchos de ellos son inmigrantes), parte de un show hollywudezco, para meter algo de miedo y sostener la falacia del intervencionismo norteamericano.

Dejando en el desorden y, en casos como el mexicano, la parálisis económica, pues ya sin fronteras gracias al avance tecnológico, las distancias son lo de menos, la cuestión es disponer de mano de obra barata y un mundo –literalmente- de mercados. La idea entonces sería, parafraseando la frase porfiriana: “¡Pobre México, tan lejos de Dios, tan cerca de los Estados Unidos e indefenso ante la economía global… exporte y exporte, mexicanos!”.

Saturday, May 21, 2005

SKILLS FOR CHANGE



LAST THURSDAY, MAY 19th, I FINISHED A JOB SEARCH WORKSHOP IN SKILLS FOR CHANGE, THIS IS MY GROUP. I LEARNED TO BE HUMBLE TO ACCEPT I DON'T KNOW EVERYTHING AND BRAVE ENOUGH TO CHANGE WHAT IT IS NECESSARY TO DO, AND SELFCONFIDENT TO ACHIEVE MY GOALS... IN ANY CASE, IT'S GOOD TO KNOW YOU ARE NOT ALONE!

Thursday, May 12, 2005

INMIGRANTES: ¿COMPETENCIA DESLEAL?

INMIGRANTES: ¿COMPETENCIA DESLEAL?
(Publicado en El Correo Canadiense, lunes 16 d mayo)

Por Sergio Granillo


En uno de los tantos periódicos gratuitos que hay en el subterráneo de Toronto, leí algo que en verdad me indignó, me pareció infundado y absurdo; sobre todo al levantar la mirada y ver a toda la gente a mi alrededor.

“¿Cómo es posible comprar a un egresado de Harvard con alguien que estudió en una universidad de segundo nivel al competir por un empleo en Canadá?”, afirma Guido Mamann, abogado experto en inmigración, explicando las fallas del sistema de migración implementado por el Gobierno canadiense, que –explica- ha puesto a competir a los buscadores de empleo canadienses bien preparados con inmigrantes “subcalificados”.

Paradójicamente, casi todos los inmigrantes que llegan a este país afirman que enfrentan una gran barrera llamada “Canadian Experience”, al buscar empleo. Entonces meter en la comparación a ¡¿Harvard?! Se me hace fuera de lugar y de mal gusto, porqué mencionar una universidad de Estados Unidos en lugar de decir McGill, Toronto, York, no sé, alguna institución canadiense.

Me parece falso decir que los inmigrantes venimos a quitarle empleos a los canadienses; una nación cuyo gobierno tiene los argumentos económicos para fomentar la llegada de mano de obra calificada de otros países. Por el contrario, muchos inmigrantes, contando con estudios universitarios del más alto nivel, frecuentemente tienen que desempeñar los empleos que los canadienses no quieren hacer, exactamente como hacen los americanos.

Estudiar en una u otra universidad no garantiza per se que un individuo sea la mejor opción para un puesto, tienen mucho que ver las habilidades estrictamente personales, la experiencia adquirida, y algo que eufemísticamente se llama en Canadá “networking”, en buen mexicano son “palancas”, gente que recomiende a alguien más para un puesto.

Entonces, la cuestión de fondo debe ser ¿los empleadores y reclutadores cuentan con los métodos adecuados para evaluar a sus candidatos? ¿Se contrata y se promueve a quien realmente cubre los requisitos? ¿Hasta qué punto el gobierno debe definir la plantilla laboral o los perfiles que debe cubrir una empresa asentada en Canadá? ¿Dónde quedó la globalización?

Desde 1994, en México se ejerció una tremenda presión sobre empresas, trabajadores y profesionistas, para adaptarse a la apertura de fronteras, a la competencia con gente de los Estados Unidos y Canadá. Muchas compañías y profesionistas extranjeros han entrado al mercado mexicano provocando la desaparición de muchas empresas y fomentando el desempleo, como una verdadera ley de la selva o dicho en términos darwinianos, una “Selección Natural” en el mercado laboral y en todos los sectores económicos. Lo mismo ha venido pasando al inicio del siglo con los productos chinos en todo el mundo.

¿Qué ha pasado en Canadá en 10 años de Tratado de Libre Comercio (NAFTA)? A estas alturas, la región ya debería de encaminarse a una unificación como la Unión Europea, lo que implica que debieran circular libremente mercancías y gente entre los tres países.

Por tal razón, en algunas universidades de México sí se han venido adaptando a una competencia global, firmando convenios con universidades de todo el mundo para intercambiar estudiantes y han modificado sus programas académicos de acuerdo a los estándares internacionales.

Cuando se empezó a dar el fenómeno de la globalización económica, los fabricantes y los consumidores del mundo se preguntaban ¿cómo podemos saber si lo que nos ofrecen de otras naciones cumple con características mínimas de calidad?

Así nació hace mucho tiempo el concepto de ISO 9000, justamente en la Unión Europea, para dar un “salvoconducto” que garantice si una mercancía o un producto cumple con un padrón internacional de calidad. Y, por lógica, la gente que fabrica tales productos, debe tener una mínima capacitación para cumplirlo. Esto empezó en la década de los 80, ¿qué ha pasado en Canadá desde entonces? O quizá se está subestimando la capacidad de selección laboral de los empleadores canadienses.

En todo caso, los más afectados siempre son los inmigrantes que tienen que empezar de cero en la mayoría de los casos, por falta de un sistema más equitativo y menos discriminatorio de parte de los empleadores.

Saturday, May 07, 2005

Fwd: Re: Comments about your column

Ken Emmond <kemmond00@yahoo.com> escribió:

Fecha: Wed, 27 Apr 2005 22:28:36 -0700 (PDT)
De: Ken Emmond <kemmond00@yahoo.com>
Asunto: Re: Comments about your column
A: sergio granillo <granillo_sergio@yahoo.com>

Hi Sergio!

It was fascinating to see the spin you have on the
wierd and wonderful world of Canadian politics, and
the "universalization" of human political animals,
within the institutions in each society.

As you say, it seems that we are in broad agreement,
although you are much closer to the Canadian political
scene than I am. The theme I developed I had thought
of months ago, and this was the opportunity to develop
it, because many Mexicans do think they are inherently
corrupt.

Things seem to be slowly improving here, although not
fast enough for those who seek justice and the Rule of
Law. Mexico may be at a critical point, and if in the
end AMLO does run - whether he wins or not - it will
be a blow against selective justice. Why isn't Oscar
Espinosa, who stole $46 million from the city in the
90s (that we know about), in jail? We all know the
answer: he buys judges.

I think the biggest institutional difference between
Mexico and Canada, now that the IFE is doing a fine
(though not perfect) job with elections, is the
justice system. I have to be careful here, because,
though I deeply respect the Canadian system, it's hard
to describe that without giving the impression that I
think it's perfect. It isn't. But it is pretty hard to
get away with bribing a judge in Canada (much harder
than in the U.S., I might add). That raises a
question: how did our "just" justice system evolve?
150 years ago, in England, the system wasn't much
better than the one in Mexico today. No one has been
able to answer that question to my satisfaction. Maybe
you could explore that with jurists in Canada.

A wonderful Canadian/English parliamentary
institution, whose origins I do not know, is Question
Period. Today it is a bastion of democracy, where the
Executive has to account for itself every day that
Parliament is in session. Over time it has caused
cabinet ministers to resign and governments to fall.
Only the British parliamentary system has it. How did
it evolve?

My column, which originally appeared in the Mexico
City edition of the Miami Herald, was under the
headline "It's the Institutions, Stupid!", a reference
to the successful theme of Bill Clinton's first
presidential campaign: "It's the Economy, Stupid!" I
changed the headline for MexiData because they like a
"Mexico" in the headline, since it will then be picked
up by web crawlers.

What is the web site of your publication? I'd like to
see what else you are writing. We must get together
for a coffee or a beer when you are in Mexico. I don't
know when I will be in Toronto. My son used to live
there, but he works with Scotiabank and, lucky for me,
they transferred him to Scotiabank/Inverlat, so he's
here in town.

Ken


--- sergio granillo wrote:

>
> Kenneth Emmond
>
> MexiData.info
>
>
>
> Dear Mr. Emmond:
>
>
>
> A friend sent me the text about your most recent
> column "Mexico's institutions the key to
> corruption", regarding politics in Mexico and
> Canada.
>
>
>
> I was surprised, because I wrote something very
> similar...
>
>
>
> I am a Mexican journalist, just moved in to Toronto
> as landed immigrant; for a year I have written a
> column (first from Mexico, now from Toronto) in a
> small Hispanic newspaper, El Correo Canadiense.
>
>
>
> We share some ideas about Mexico and Canada
> politics.
>
>
>
> I assume that you speak Spanish, because my column
> is written in this language.
>
>
>
> Just wanted to let you know this unusual situation,
> and if possible, would like to receive your comments
> about it.
>
>
>
> Thanks in advance!
>
>
>
> Sergio Granillo
>
>
>
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EL NEGOCIO DE LAS ILUSIONES

EL NEGOCIO DE LAS ILUSIONES
Publicado en www.masqueretaro.com

(825 palabras totales en este texto)
(35 Lecturas)




Por Sergio Granillo

Cómo verse más delgado, cómo conquistar a la mujer (u hombre) de sus sueños, tener el status que siempre ha soñado, cómo conseguir mejor trabajo, cómo aprender inglés sin esfuerzos, cómo hacerse millonario de un día a otro...

La esencia de la mercadotecnia es ésa, vender ilusiones, asociar una necesidad humana real o latente a la compra de un producto o servicio, pero ¿cuál es el límite para engañar a los mexicanos y mexicanas?

Porque este asunto se da, y mucho, en la política... el mexicano igual que compra el billetito o llama ya para hacerse millonario de la noche a la mañana, le da su voto a un político mesiánico que ahora sí le va a hacer justicia, que ya no va a robar, que va a acabar con la corrupción.

La mentira, tan enraizada en la cultura mexicana, causa estragos en la sociedad por que genera una actitud auto-esclavizante, de sumisión, y genera una severa polarización social, pues con este “negocio de las ilusiones”, o quizá debemos llamarlo de las mentiras, unos pocos se hacen multimillonarios y muchos otros se hacen cada vez más pobres.

Uno de los ámbitos donde el efecto es mucho más dramático es en la educación, porque finalmente ahí es el semillero social, donde muchos padres dan todo a cambio de ver a sus hijos convertirse –al paso de los años- en importantes profesionistas; porque el solo hecho de “tener a los hijos” en tal o cual instituto es señal de status y para asegurarles un futuro ¿cuántas familia se endeudan hasta lo impensable por alcanzar ese sueño viviendo en una mentira constante?, ¿cuántos aceptan la bota represiva de los dueños de colegios que inmisericordemente explotan esa vanidad estúpida de los padres y pagan sueldos de miseria a los maestros?

Pocos saben que un fenómeno particularmente cruel y grave en México, según los expertos en pobreza, es que la educación ha dejado de ser un factor de movilidad social. Lo que en cristiano significa que tener más educación o una carrera universitaria, un postgrado, o ir a escuelas privadas, se traducirá automáticamente en una mejor calidad de vida o mejoría en los niveles de bienestar socio-económico. Eso ya no aplica en México.

No hay estudios específicos, pero el sentir popular es que los tianguistas, gente que “no estudió”, incluso muchos que se fueron de “mojados”, viven hoy en México mejor que muchos aquellos que compraron el “tren de la fantasía” de una universidad, en la que invirtieron años, dinero y muchos sacrificios, y difícilmente pueden ejercer sus carreras y acaban empleados en lo que sea, ganando salarios de miseria.

Dentro de un grupo de emigrantes mexicanos a Canadá, egresados de la misma universidad, del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, se generó un debate sobre pagar o no la beca de esa institución, una vez graduados; del que quiero comentarles...

Evidentemente, una deuda es una deuda y debe pagarse. El problema es la insatisfacción “del producto adquirido”, porque no hay garantías. Y así como el “Tec”, muchísimas otras instituciones privadas, están cubriendo un gran vacío que presuntamente debería atender el Estado, la educación, pero ofreciendo muchas veces un plus que difícilmente se traduce en la garantía de obtener un mejor trabajo que los egresados de otras instituciones.

Y es totalmente lícito abrir una escuela privada y hacer negocio con ella, pero una vez más me pregunto ¿cuáles son los límites? Y esto es muy difícil de establecer, sobre todo porque los usuarios o clientes de estas instituciones viven aferrados a esa ilusión, “pago caro, porque es bueno, por que me da status, porque es por el bien de mis hijos”; sí, pero si no hay garantía, si cada vez más egresados de cualquier institución de educación superior corre el riesgo real de nunca ejercer su carrera, ¿no se traduce esto en una inversión de alto riesgo?

El gran problema no es de quien hace el negocio, sino de la cultura de la mentira, del abuso que permiten los usuarios y clientes de los mimos, auto engañados por una falsa percepción de la realidad. Y a ello se suma la dualidad en la actitud de los patrones, que a sus hijos les pagan “la escuela que merecen”, porque los “educan mejor”, pero en su rol de patrones, cuando alguien egresado de esa misma escuela llega a pedirles empleo, les dicen: “son unos inútiles, engreídos, sin capacidad, quieren puestos directivos y ganar mucho, pero no saben hacer nada” y les niegan empleo o los someten a puestos muy bajos sin posibilidad de progresar.

La descomposición social, el aumento de la criminalidad, de los suicidios juveniles y aún de la crisis política y económica que vivimos, tiene mucho qué ver con esta cultura de la falsedad, de las apariencias; donde “aparentemente” alguien sale ganando, pero en el intrincado tejido social, saldrá dañado a la larga y además dañará a toda la comunidad. La mentira no es una disfunción privativa de los políticos, el sector privado también la ejerce.

¿Se puede medir la felicidad?

¿Se puede medir la felicidad?
Publicado en www.masqueretaro.com

(924 palabras totales en este texto)
(25 Lecturas)



Por Sergio Granillo

¿Se ha preguntado alguna vez si es feliz? ¿qué necesita para serlo? Pues aunque suene medio chistoso, el otro día me encontré con una nota publicada en un periódico de Hermosillo, Sonora, en el que se afirma que según una encuesta nacional realizada por una autodenominada Asociación de Editores de los Estados (AEE), sus habitantes son los más católicos y además que los habitantes de las tres ciudades más importantes de ese estado fronterizo son las más felices del país.

No es cosa de reírse, esto puede ser cierto, yo no conozco Sonora, pero la imagen que tengo de los estados fronterizos -gracias a los noticieros- es de muerte, prostitución, pobreza, corrupción. Guerrs entre narcotraficantes, etc., y por lo tanto, muy lejanos a lo que uno entiende por felicidad.

Claro, un conocimiento indirecto, meidático, de cualquier lugar no es suficiente para determinar si la gente ahí es o no feliz, ni siquiera si los índices delictivos y otros indicadores son acertados o verdaderos o si son suficientes para definir el grado de felicidad de la gente que ahí vive. Es más, una verdadera paradoja es lo que ocurre en el Distrito Federal, con los índices de criminalidad más altos del mundo, a pesar de lo cual, más de 25 millones de personas se rehúsan a salir de ahí y viven con verdadero estoicismo el tráfico cotidiano, el smog y la delincuencia.

Volviendo al citado artículo, se dice que los nogalenses son las personas más felices del país (comprendiendo la muestra 15 ciudades solamente), debido en primer lugar a su fervor religioso. Hermosillo empata con Guadalajara y Mérida en el tercer lugar, mientras que Ciudad Obregón obtuvo el cuarto lugar (igual que Culiacán y San Luis Potosí). Mientras que al final de la tabla aparecen el Distrito Federal y Mazatlán.

¿Cómo determinaron que eran felices? Pues, ahí les va una pista... El artículo asegura que los hermosillenses son quienes confían más en la iglesia (78.3%) y además son los más comprometidos con su empresa (96.2%); los obregonenses son los mexicanos que más acostumbran pasear por el campo (89.7%) y quienes más confían en el gobierno (50.7%); los habitantes de Los Mochis y de Tijuana son los que más apoyan a la familia y quienes tienen un mejor ambiente laboral (88.5%).

Esto quiere decir que estando bien con Dios, digamos con un ámbito espiritual satisfecho; si se tiene confianza en la empresa donde uno labora y hay buen ambiente de trabajo, bueno esto ya se sustenta más en Maslow (reconocimiento-seguridad); si hay un buen ambiente familiar (aceptación-Maslow) y se puede confiar en el gobierno (supongamos porque permite proveernos de los satisfactores básicos), además de que existe la posibilidad de salir a pasear por el campo (tiempo libre y contacto con la naturaleza), con esas cosas ya podemos sentirnos muy felices.

¿Esos serían los mismos parámetros en el Bajío? Digo, asumiendo que dicha encuesta tiene la suficiente validez... Pero, supongamos que sí. ¿La gente en Querétaro confía en la iglesia y por ello es feliz? Tendrá estro que ver con la mala fama de “mochilas” que tienen los queretanos; yo considero que lo bueno de la religiosidad es que existe aún cierto pudor, que mucha gente se mide para hacer cosas indebidas; no por ello significa que sean más felices.

Eso de pasear por el campo sí nos lo quedaron a deber, pues si de algo carece Querétaro, me refiero al Municipio del Centro y sus alrededores, es la falta de áreas verdes para poder salir a pasear “al campo”; la opción era Amealco (muy descuidada) o de plano irse hasta la Sierra... Aunque allá, entre curva y despeñadero, hay pocas opciones para pararse a hacer un tradicional picnic.

Los citadinos concentran su felicidad en salir a pasear por las calles del hermoso centro histórico, ir de compras o al menos a ver aparadores en las plazas comerciales o ir al cine, sobre todo los miércoles de mitad de precio, porque el dinero no es la felicidad, pero cómo ayuda.

Según otro artículo, -contrario a lo que muchos indicadores económicos puedan señalar- se dice que México es uno de los países donde la gente es más feliz, comparado con el resto del mundo. Y es bien sabido que los habitantes de muchos países nórdicos sufren por la falta de sol, más en esta época, lo cual genera en ellos trastornos emocionales relacionados con la depresión que fomenta un alto índice de suicidios. Y claro, en comparación con los países africanos, los de Medio Oriente, aún muchas naciones latinoamericanas, con altísimos niveles de pobreza, guerrilla o guerra en toda su extensión, indudablemente que somos felices. De hecho, los latinos tenemos fama de ser una cultura muy alegre y los mexicanos en particular somos conocidos por fiesteros y pachangueros.

¿Será eso realmente felicidad, vivir el día a día, ser positivos, cerrar los ojos a los problemas, dejar hacer y dejar pasar las tropelías del gobierno, ignorar los problemas económicos, echarnos una ayudadita con alcohol? Es difícil determinarlo, pero vaya, podemos rescatar este importante sentido de la vida, el ser feliz a pesar de... sin esperar a que llega el día en que... o el momento cuando tengamos...

Quizá por este acto de celebrar la vida, de ser felices por naturaleza, es que tiene sentido nuestro festejo, muy mexicano, del Día de Muertos; porque hasta ellos, donde estén, son felices; por eso la razón de los altares es “acercarles” a nuestros seres queridos que solo se nos han adelantado al otro barrio, aquello que en esta vida les provocaba felicidad.

¡Feliz Vida y feliz Día de Muertos!

La Mediateca Queretarna

La Mediateca Queretarna
Publicado en www.masqueretaro.com

(828 palabras totales en este texto)
(34 Lecturas)



Por Sergio Granillo

Alguien muy cercano al poder en la administración estatal pasada me dijo un día, “si no hubiera muertos de hambre... no habría reporteros en Querétaro”. Creo que es una de las ofensas más tristes que puede recibir un gremio. Ya no es la falta de honestidad, la prepotencia (que incluso se ha considerado “el cuarto Poder”), el mercantilismo o los acuerdos oscuros con los gobernantes...

No, basta con tirar unas migajas a unos cuantos “muertos de hambre” o firmar acuerdos “comerciales” con sus amos para no necesitar si quiera hacer llamadas. La miseria ha alcanzado al gremio periodístico queretano. Por casi una década, en la que la industria, el comercio, el turismo, los servicios, las comunicaciones y el nivel de vida en Querétaro se han desarrollado, los medios se rezagaron en una inhumana mediocridad.

Hablar de “medios” en general, quizá resulte poco preciso, hay que hacer ciertas precisiones. De entrada, tenemos el periodismo tradicional o periódicos, además está la radio y la televisión. Sin embargo, últimamente se han añadido los portales noticiosos de Internet y un sinnúmero de revistas. Y es básico diferenciar la función comercial y de marketing de aquélla que es específicamente periodística o noticiosa.

Y, en este sentido, es muy importante mencionar que se vuelve a intentar romper el dinosáurico monopolio periodístico que por décadas fue respaldado por el Gobierno del Estado, que no sólo mantenían económicamente el Diario de Querétaro y Noticias, sino que impedían la entrada de otros competidores. En no pocas ocasiones se han intentado abrir “nuevas fronteras” en el periodismo escrito, como los casos del Nuevo Amanecer (de evidente tendencia de izquierda) y El Financiero (que de clase medieros derechistas acabó en manos de seudo izquierdistas...).

El caso más reciente es el periódico AM., que se ha mantenido a flote gracias a una extraordinaria mercadotecnia. El lunes pasado hizo su aparición “El Corregidor”, hay que señalar que en ambos periódicos (éste y AM.), los jefes de redacción se forjaron en las filas de El Financiero (igual que quien esto escribe). Y el sábado pasado entró en circulación otro nuevo intento periodístico, “Al Minuto”.

Mientras los medios impresos buscan su posicionamiento, tratando de cubrir un inmenso rezago, la televisión ve perderse una de las más antiguas fuentes de empleo para el periodismo electrónico, TVQ. Claro, no cierra la televisora, sólo desaparece su noticiario; lo cual era de esperarse tras la desaparición de sus otras producciones, muchas de las cuales emigraron a la televisión por cable en Canal 14.

La radio, que continúa inmersa en una gran mediocridad, tan solo en este año ha registrado cambios dramáticos, al principio se escuchaban muchos noticiarios del DF, que en muchos casos pecaban de un extremo localismo (chilango) que hizo a la audiencia queretana caer en el desinterés. De nuevo el FM se saturó de música, adiós noticiarios. Recientemente, se estrenó en el 95.5 un noticiario que promete cierta frescura, “Traigo Noticias”. Y hay valiosos proyectos en la radio “estudiantil”, que ahora ha quedado solo en Radio Universidad, pues Radio Querétaro se está convirtiendo en Radio “Garrido”.

Medios van y medios vienen, pero el rol social del periodista o reportero sigue cayendo no sólo en el desprestigio, sino en la ignominia; aún cuando la UAQ ha hecho grandes esfuerzos por evolucionar académicamente y convertir la carrera de Técnico en Periodismo (que a unos enorgullece y a otros avergüenza por no ser licenciados... si no, pregunten en el I.E.Q.) en Licenciatura, los egresados de esta escuela, igual que los pocos de universidades privadas que osan entrar al periodismo queretano, no pueden aspirar a recibir un sueldo profesional digno, pues en promedio ganan alrededor de 4 mil pesos, con horarios indefinidos y sin prestaciones en muchos casos, prácticamente sin posibilidades de crecimiento.

Esto es un caso muy complejo, para empezar ocurre como en muchas empresas queretanas... empresas pobres y empresarios ricos, particularmente, los dueños de las empresas dedicadas a la comunicación, quienes valoran más en sus nóminas y comisiones a los vendedores de los espacios noticiosos que a los productores y generadores de esos espacios. Es como una regla no escrita, pagar más a quien vende que a quien produce...

En algunos casos, los empresarios de los medios justifican esta situación porque asumen que quien se para frente a un micrófono o una cámara, o quien firma un nota, adquiere un valor comercial para el mercado negro de noticias... Es decir, recibe pagos extraoficiales por sus servicios de “imagen” a funcionarios locales.

La sociedad debería preocuparse por esta situación, pues mientras que a nivel nacional hay más apertura, más competencia, los medios se enfrentan con el poder –no siempre en aras de la justicia-, pero sí en un rejuego más o menos democrático, en Querétaro vivimos aún en la prehistoria, como si julio del 2000 nunca hubiera llegado, como si los colores partidistas sean sólo cambio de atuendo exterior, permaneciendo intacto el poder establecido y el status quo. Una sociedad desinformada, no puede ni podrá ser nunca una sociedad democrática.

Trabucles!!!!!

Misterios sin resolver

Misterios sin resolver
Publicado en www.masqueretaro.com

(539 palabras totales en este texto)
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Por Sergio Granillo

Uno de los casos más escandalosos ocurridos recientemente en Querétaro es el asesinato del joven Miguel Ángel Hernández Galván, a manos –presuntamente- de uno de los príncipes herederos del emporio dejado por Don Roberto Ruiz Rubio, caso conocido como el de la BMW negra.

Se ha manipulado, definitivamente, este hecho, no porque sea algo nuevo el que un junior o un alto funcionario cometan un crimen, aún un asesinato, y las autoridades encargadas de la justicia se queden con las manos cruzadas.

Para no ir más lejos, hace un par de años el chofer de un vehículo de transporte público arroyó sobre Av. Constituyentes a un famoso ciclista, durante una carrera, y a pesar del escándalo desatado en casi todos los medios nacionales, el asesino salió libre con una fianza de unos cuantos miles de pesos, y no era un junior ni un alto funcionario.

En este país no es un secreto que casi cualquier asesino, con algunas influencias o una corta “feria”, pueden regodearse en la impunidad; y como diría José Alfredo Jiménez, aquí “la vida no vale nada”.

Yo no entiendo qué clase de estiércol tienen en la cabeza y en las entrañas los señores todos los involucrados en el ámbito jurídico y judicial, pues numerosos asesinos y violadores salen libres fácilmente o ni siquiera pisan una cárcel; mientras que si un ciudadano honesto, cargado de ira, se atreve a agredir a un abogado o al personal de un banco que le quiere despojar de todos sus ahorros o sus propiedades injustamente, es refundido en prisión; y ni hablar de dejar de pagarle a Hacienda, hay casos considerados “traición a la patria”.

La sociedad debe reflexionar sobre un hecho grave: la casi total ausencia del Estado de Derecho. Aquí, la ley se negocia, muy lejos de su función de procurar justicia.

La impunidad no llega a estos niveles de la noche a la mañana, tiene un origen, un fermento que le va dando forma y vida. Nace en los pequeños hechos de abuso, ya sea que lo ejerzamos o lo padezcamos; en la violencia verbal, en la sumisión ante los abusos, en la oficina, en la casa, en la calle. Por ejemplo, cuando en la calle, un automóvil se nos cierra indebidamente o se nos hecha encima, es un abuso, una intromisión en nuestro espacio vital, que en un caso extremo –como el de la BMW negra- desemboca en un crimen.

A algunos les resulta ridículo decir esto, cómo se compara un asesinato a un cerrón vial, pues sí, esa prepotencia, esa energía destructiva (Tanathos, según Freud) es exactamente la misma que llega a incitar al crimen, y es bien sabido que un automóvil es un arma letal en potencia. Esto ocurre precisamente cuando no hay límites externos ni internos en una sociedad, cuando lo que prevalece es la impunidad; crímenes sin castigo, generan más crímenes, más violencia.

Que haya castigos, cuando deba haberlos, y sin detenerse en el hecho de que es un magnate o un diputado o un exfuncionario, así es como debe trabajar la ley; de lo contrario, todos corremos el riesgo de caer en esta lucha salvaje fuera de todo orden legal; y recordemos que siempre habrá alguien más gandalla y más cabrón que nosotros, ¿o no?

LOS NUEVOS PIRATAS…

LOS NUEVOS PIRATAS…
NO DEL CARIBE, SINO DE ASIA
Por Sergio Granillo


El fin de semana fui al cine, no me quería perder la película (recién estrenada en México) de “La Maldición del Perla Negra”, y en especial porque revive el ya legendario juego de Disneyland, “Los Piratas del Caribe”. Además de disfrutar los efectos visuales y las actuaciones de los protagonistas, me quedé pensando, cómo recordará el mundo dentro de cien años a los nuevos piratas…

En México, la industria disquera está al borde del colapso debido a que son más los discos que se venden en el mercado negro, conocidos precisamente como “discos piratas”, que las versiones originales. Y, así como en la película, el personaje que debiera ser el villano, de pronto se convierte en el héroe de la historia y es donde empezamos a confundir los roles morales de la historia.

Se dice que el capital no tiene moral, y podríamos decir que el comercio está empezando a rayar en esos terrenos también, se hace casi todo por vender, por ganar mercados. En el caso de los países latinoamericanos, la industria del entretenimiento tiene un gran aliado y un gran enemigo, la piratería…

¿La razón? La fórmula para convertir en exitoso un lanzamiento, llámese un disco, una película, una obra de teatro o un artista enterito es la publicidad; llenar de spots la radio y la televisión para que la gente conozca y desee tener en sus manos a ese producto, que seguramente en unas semanas está totalmente desgastado y será sustituido por otro gran lanzamiento.

Cuando el mercado tiene la capacidad de compra para aguantar esos “bombardeos” publicitarios, pues la relación entre la promoción y las ventas del producto son directas, pero qué pasa cuando hay un enorme bombardeo, ni más ni menos como un ataque de una flota hacia un indefenso pueblo a orillas del mar, pero no hay poder de compra, claro, surge la piratería.

Por ejemplo, a dónde van a parar los ingresos de un disco de música, pues el producto en el mercado tiene un valor de $15 a $20 US dólares, mientras que fabricarlo (en grandes cantidades) cuesta menos de un dólar, claro se debe contar lo que recibe el cantante, los músicos, autores, diseñadores, etc. Pero los artistas han denunciado que por cada disco vendido no reciben ni un dólar. ¿Qué hace tan caro un producto, que muchas veces de 15 tracks sólo dos valen la pena?

Ante un producto de alta demanda (empujada por la incesante publicidad), a un costo alto para el mercado latino (el sueldo mínimo en México es de $150 dólares al mes), con características que continuamente lo hacen altamente perecedero (pues en pocas semanas sale un nuevo artista, casi copia del anterior, con otro disco), la solución surge por sí misma: La piratería… ¿Porqué pagar por un disco de esas características $15 dólares , si lo puedo comprar en un mercado callejero (tianguis) por $1.50 dólares?

Siguiendo una histórica herencia, quizá, los hispanos han hecho de la piratería una gran industria, que no sólo ofrece productos a precios muy bajos, sino que genera empleos y da una satisfactoria salida a esa necesidad sicológica creada por los medios masivos de “tener en casa” al artista consentido y su música, entre muchos otros productos de moda y otros de mayor utilidad en casa.

Pero la piratería no es privativa de los herederos de los viejos bucaneros españoles, ahora China repite la historia que a finales de la Segunda Guerra Mundial escribió Japón; copia todo tipo de productos y mercancías y las ofrece al mercado a un precio mucho menor al promedio del mercado.

Esta romántica leyenda de piratas se convierte en nuestros días en una situación que ya está poniendo en alerta a muchas naciones, cuya industria está siendo dramáticamente desplazada por los incontables productos “Made in China”. Y es que ya es impensable la variedad de cosas que esta nación está fabricando, habiendo empezado con juguetes, artículos electrónicos, figuras decorativas, en otras, ahora se lanza al mercado con la fabricación de estatuas de santos, como el recién canonizado San Juan Diego y canastitas que solían ser artesanías de indígenas mexicanas.

¿Qué está pasando? Según datos oficiales, justamente este año, China se distingue del resto del mundo por su inusitado crecimiento económico, pues mientras en promedio el resto del mundo crecerá 3%, el Producto Interno Bruto (PIB) chino será de 7%. Tan sólo en el primer semestre de este año, las exportaciones chinas crecieron en un 34%.

De seguir esta tendencia, y considerando a la reubicación de muchas industrias que buscan la mano de obra barata china dejando varias naciones sin empleos, la economía mundial se está viendo en serios problemas, pues el peso de la economía de esa nación asiática representa el 13% del PIB Mundial.

Producir casi cualquier mercancía en China ofrece una mano de obra de 50% a 75% más barata que en otros países, a lo que se agrega una subvaluación del Yuan, la moneda oficial china.

Este fenómeno está afectando primeramente a otras naciones asiáticas; por ejemplo, en México, las importaciones chinas han desplazado sobre todo a productos que antes provenían de Japón, Corea o de Taiwán. En la nación azteca, las importaciones chinas aumentaron 43% de enero a mayo de este año, pero si consideramos el total de importaciones asiáticas, se registra sólo un aumento de 1.4%.

Bajo el nombre de piratería, toda esta situación nos hace imaginar batallas, ya no en el mar, desde elegantes barcos, sino en las calles, en los puestos de los mercados y tradicionales tianguis mexicanos, donde los productos falsificados, tanto orientales, como los mismos que se fabrican en México, y otros que entran de “contrabando” por las fronteras con Estados Unidos, luchan por “conquistar” las precarias economías de los hogares mexicanos. Ya veremos qué sucede con los nuevos piratas del siglo XXI.

VENTAS: EL GRAN MITO

VENTAS: EL GRAN MITO
Por Sergio Granillo

Hace poco un amigo me dijo que estaba por iniciar un negocio para dar servicios a industrias y que contrataría vendedores, “quienes son el pilar y eje central de todo negocio”. Y de hecho, la mayoría de los negocios en México así lo creen, pues al abrir la sección de empleos en todos los periódicos, fácilmente el 80% de las ofertas laborales son de vendedores en todas sus modalidades.

Por la misma razón, una multitud de gente, con diversos perfiles profesionales y grados de experiencia, optan por contratarse para ventas, sin tener ni las aptitudes ni la capacitación, siendo entonces el requisito primordial tener mucha saliva y buenos zapatos para ir casa por casa ofreciendo los productos y servicios de sus empleadores.

Esto se remonta por lo menos a la época de la apertura económica en México a finales de la década de los 80’s, pues al acabarse el proteccionismo del gobierno hacia las empresas mexicanas, la primera reacción de los empresarios fue recortar a su personal, disminuyendo al máximo sus áreas administrativas y conservando sólo a la “plantilla productiva”, que a su parecer eran quienes les generaban realmente las ganancias.

Poco sabían de las reacciones del mercado, se desconectaron de sus clientes, no entendieron realmente cuál era su negocio. Por decirlo así, se quedaron con los “fierros”, con la gente que produce y quedó fuera la planeación, la investigación de mercados, etc.

Definitivamente, la idea de todo negocio es vender, pero el arte o el proceso de vender es mucho más que los vendedores por sí mismos. Las grandes empresas planean, detectan las necesidades e incluso las crean, para eso existen los estudios de mercado y la publicidad; ellos saben que realmente no venden productos ni servicios, venden emociones, estilos de vida, satisfactores intangibles que llenan necesidades latentes en la gente.

Se vende belleza, estatus, comodidad, elegancia, virilidad, juventud, seguridad, y no maquillajes, carros, zapatos, ropa, cigarrillos, jeans, seguros. Una vez creado este conjunto de conceptos empiezan las estrategias, primero para desarrollar un producto que cumpla esos requisitos en su forma, tamaño, diseño, empaque, color, etc. Y al mismo tiempo se diseña el sistema de distribución, ya que se tiene el producto idóneo se buscan los medios más adecuados para llevarlos al público.

Entonces, se trata primero de saber qué quiere la gente, luego se le comunica por medio de anuncios, folletos, spots de radio, comerciales de TV, pósters, desplegados o –como está de moda- por medio de telemercadeo (en el cual se cuenta con bases de datos seleccionadas de acuerdo a ciertos perfiles que constituyan un verdadero segmento de mercado con potencial de compra).

Y entonces entran en el proceso de venta los vendedores, “promotores de piso”, “ejecutivos de venta”, “brokers”, “consultores financieros” o hasta “gerentes” como eufemísticamente se las ha venido llamando, porque la imagen tradicional que se tiene -al menos en México- de un vendedor es aquel señor (sin estudios superiores) que va puerta por puerta ofreciendo algún producto que carga en una pequeña maleta; mientras que una vendedora es la típica ama de casa que sale a visitar a sus amigas a vender cosméticos.

Lo que ocurre en la realidad es que a las empresas, en especial pequeñas y medianas, sienten la presión de un mercado local contraído, dominado por la economía informal y la piratería o bien por la brutal pelea de los megacorporativos que han encontrado en la gente de menores recursos una verdadera mina de oro.

Y este fenómeno tiene varias aristas que podrían generar finalmente un círculo vicioso: Ante la caída de las ventas, las empresas recortan personal, aumenta el número de desempleados, la mayor oferta laboral es como “vendedor”, así que gente sin preparación alguna y que además se siente enormemente frustrado de ser “vendedor”, acepta el empleo donde frecuentemente ofrecen comisiones muy atractivas...

El problema viene cuando las empresas contratan a gente sin aptitudes, a quienes no les ofrecen ninguna capacitación, en espera que sean ellos quienes mágicamente les traigan clientes y contratos. Evidentemente, pocas personas logran estos objetivos, el resto se frustra y las empresas despiden al poco tiempo a los ejércitos de “vendedores” que vuelven a las filas de los desempleados y sus ventas sin a la baja.

Y es que además no se está reconociendo la importancia de muchos roles administrativos, profesionales y vocacionales, pues ser vendedor, como cualquier otra ocupación., implica tener un carácter especial, formación y experiencia; pero sobre todo, un marco conceptual y un esquema de estrategias completo dentro de las empresas. Si no, mejor que desaparezcan todas las carreras en las universidades mexicanas y sólo se den cursos para ventas, nos ahorraríamos tiempo y dinero ¿no?

¿POLÍTICA SIN ECONOMÍA O VICEVERSA?

¿POLÍTICA SIN ECONOMÍA O VICEVERSA?
Por Sergio Granillo

La política y la economía están en crisis en México. Del primero, basta recordar la petición de “tregua” del Presidente Fox, la paranoia del gobernador de la Ciudad de México, el perredista Andrés Manuel López Obrador, los video escándalos, las pugnas pre y post electorales, la inoperancia legislativa o los mil y un apuntados para ser Presidente de la República.

Del segundo, y a pesar de las cifras alegres de Foxilandia, el hecho de que la economía informal sea aproximadamente la mitad del PIB nacional y otra buena parte lo generen las remesas de inmigrantes, superando los ingresos petroleros y la inversión extranjera directa, reflejan un estado de crisis. Sobre este punto, quiero retomar un análisis que hace de la economía mexicana el exsecretario de hacienda de la época Salinista, Pedro Aspe, en la revista Este País.

Aspe Armella afirma que el futuro político y el futuro económico de México están interrelacionados; hace un recuento de las grandes reformas que se hicieron entre la década de los 80’s y la de los 90’s, que dieron pauta a la firma del NAFTA y concluye que, además –claro- de la inestabilidad e indolencia política (que de plano se niega a hacerse responsable de la economía…), la causa principal de la crisis que vive México en lo económico es la pérdida de competitividad.

Explica que en su época se hicieron dos grandes tipos de reformas, una para la estabilidad económica (fiscal, banco central, deuda externa, etc.) y otras para transformar la economía (apertura comercial y desregulación). Esto le permitió a México alcanzar los niveles de productividad que tenían en ese momento Estados Unidos y Canadá, pero llegó un punto en que la productividad se desplomó…

La falta de reformas estructurales que permitieran la continuidad del modelo neoliberal fue una causa. Igualmente, señala Aspe, México ha perdido competitividad debido a que los energéticos -que maneja el Gobierno casi en su totalidad- han trasladado sus ineficiencias a los consumidores, subiendo precios, que ya alcanzan el doble en comparación con los de Estados Unidos y Canadá, repercutiendo en la competitividad de las empresas mexicanas.

Además, la inversión pública en infraestructura, que soporte el crecimiento económico de la planta productiva, ha caído dramáticamente, frente a un alza “explosiva” (sic) en el gasto corriente en la administración foxista, alcanzando un incremento del 29% acumulado.

Ante este panorama, Aspe sugiere dos medidas urgentes, una es aplicar los recursos del sistema de ahorro para el retiro -que según otros analistas causó la crisis financiera del Seguro Social-, para que se inviertan en instrumentos de deuda pública que capitalice al gobierno y se detone la inversión pública en infraestructura. Así como reducir el precio de los energéticos, igualándolos con los de Estados Unidos y Canadá.

De mi parte, considero que además valdría la pena contemplar poner fin al monopolio energético y dejar entrar a firmas extranjeras, lo que afectaría los ingresos del sector público, pero devolvería competitividad a la planta productiva.

En el tema del sistema de ahorro para el retiro, es indiscutible que tal medida, igual que muchas reformas que se han hecho en el esquema tributario en los últimos años han ido encaminadas a “fortalecer” a la banca, pues su teoría es que se debe fortalecer el ahorro en México, lo cual es inaudito si antes no se logra recuperar el ingreso de la población y el poder adquisitivo de la población.

Actualmente, en el ámbito público el diferencia entre el sueldo más bajo y el más alto es de 53 veces, en el sector privado es de 63 veces y si se compara con el salario mínimo sería de 243 veces. Mientras que en los países del primer mundo este diferencial es de casi la mitad.

Fortalecer el ahorro no es más que una falacia que sólo ha enriquecido a los banqueros, que en su gran mayoría ya son empresas extranjeros, pues todos los bancos mexicanos quebraron.

Hace falta separar la economía de la política, pero en el sentido de que los puestos en gobierno dejen de ser el principal modus vivendi de casi la mitad de los mexicanos, ya que detrás de cada gran “hueso” (puesto político obtenido por compadrazgo) hay un séquito de familiares y amigos que se cuelan cada seis o cada tres años y, claro, el sustento de la “tribu” los hace pelear sin pudor y sin moral por aferrarse en el poder.

“Vivir fuera de la nómina es vivir fuera de la realidad”, se dice entre la burocracia mexicana; pues en el “mundo real” el desempleo es altísimo, los sueldos raquíticos y las jornadas laborales inhumanas.

MÉXICO vs MÉXICO

MÉXICO vs MÉXICO
Por Sergio Granillo

Desde tiempos muy remotos ha habido un profundo resentimiento entre la Ciudad de México y el resto de la nación mexicana. Hoy, a raíz de la adelantada carrera presidencial, revive el enfrentamiento entre México, la ciudad, y México, la República.

Las pugnas evocan aquel impactante relato de Julio Cortázar, “La Noche Boca Arriba”, en el que un joven sueña que va manejando una motocicleta por la Ciudad de México, cuando repentinamente choca y, en un delirio entre la vigilia y la inconsciencia, se ve a sí mismo corriendo por una selva, huyendo de un grupo de guerreros aztecas que lo persiguen para sacrificarlo; reflejo del dominio que desde la época prehispánica ha ejercido la entonces Tenochtitlán (antigua capital azteca, donde hoy se asienta el Distrito Federal).

Demasiado poético para describir las pugnas entre Andrés Manuel López Obrador y el Presidente Vicente Fox, uno presuntamente defendiendo los intereses del gobierno de la Ciudad de México, y el otro, de la República Mexicana, o como él diría, de las mexicanas y los mexicanos.

El conflicto surge por la recién de la reforma al artículo 122 de la Constitución (12 de octubre), por el cual las participaciones (lo que entrega el gobierno federal a cada entidad a cambio de los impuestos que cobra) al Distrito Federal se reducirán en un 36%, pasando de 2 mil millones de dólares (US) a casi 1,400 millones de dólares (US).

Esta pugna podría llevar al rompimiento del pacto fiscal federal, hecho poco probable, mas no imposible de ocurrir. Lo que significaría que la ciudad más poblada del mundo (casi 30 millones de habitantes, equivalente a toda la población de Canadá) podría dejar de entregar tributos fiscales al gobierno federal, y rediseñar su estructura impositiva para que todo lo que genera la “Ciudad de la Esperanza” (slogan político del gobierno del Distrito Federal) se quede dentro de ella y no ingrese a la hacienda federal, en perjuicio de los otros 31 estados que conforman la República.

Por su parte, el jefe del gobierno capitalino, Andrés Manuel López Obrador –hasta ahora el más fuerte aspirante a suceder a Fox- explicó que la Ciudad de México genera anualmente 90 mil millones de dólares (US), y tan solo por concepto de impuestos al consumo y al trabajo (IVA e ISR), el gobierno federal recibe de los habitantes de la capital más de 36 mil millones de dólares (US), que -a cambio- únicamente le entrega 2 mil millones de dólares.

De acuerdo con datos del gobierno federal, se entregan recursos a los 31 estados de la República y al Distrito Federal en dos grandes vertientes: aportaciones y participaciones; que en la gran mayoría de los casos representan más del 90% del total de los ingresos de que disponen los gobiernos estatales y municipales.

De enero a agosto de 2004, el gobierno federal ha recaudado casi 61 mil millones de dólares. En ese período, la Federación ha entregado a los estados un total de 31 mil millones de dólares (US), de los cuales, los mayores montos han sido canalizados al Estado de México (10%), Distrito Federal (9.6%), Veracruz (6.5%), Jalisco (5.6%) y Nuevo León (3.7%).

Este reparto fiscal ciertamente no refleja la importancia socioeconómica que tiene el Distrito Federal, pues aún cuando un gran porcentaje de sus habitantes no aporta recursos fiscales -ya sea por edad o por encontrarse en la llamada “economía informal”-, gran parte de los corporativos nacionales e internacionales tiene su sede en la ciudad capital y tributan en esta demarcación.

Resulta muy grave la sola posibilidad de que el gobierno del Distrito Federal hable de “romper el pacto fiscal”, siendo inédito que una entidad se rebele contra el pacto federal. Esto tiene una cariz electoral y sería utilizado como un medio de presión o una carta para negociar el desafuero de Andrés Manuel López Obrador (con lo cual prácticamente quedaría inhabilitado para entrar a la carrera por la presidencia), pero evidencia la casi nula visión política del Presidente Vicente Fox y de su gabinete.

Y esto lleva una histórica carga de resentimientos ante lo inequitativo del reparto fiscal, en el cual, como aquel típico juego mexicano de “la perinola”, “todos ponen” impuestos para la “bolsa” del gobierno federal, el cual (como se hacía desde los Aztecas) “toma todo” y reparte a su antojo hacia la periferia. Lo que coloca en posiciones antagónicas a mexicanos de todo el país frente a los mexicanos de la capital del país, más conocidos como “chilangos” y aún los del estado vecino al Distrito Federal, el Estado de México –entidad que recibe más recursos que el DF-, cuyos habitantes son llamados “mexiquenses”.

CONFUSIÓN EN LA MESA DE BILLAR

CONFUSIÓN EN LA MESA DE BILLAR
Por Sergio Granillo

Tal como si fuera un juego de billar entre trasnochados y semi etílicos jugadores, algunos analistas consideran que México vive hoy una etapa de transición entre un régimen autoritario y una plena democracia, donde existe un rejuego de fuerzas - económicas y políticas-, donde los medios de comunicación ponen “en la mira” aquellos puntos que comprende la agenda nacional.

En esta mesa de billar, algunos “jugadores” se turnan tiros, hacen estrategias y, muchas veces, al tirar “un golpe” no saben las repercusiones que éste tendrá, pues si bien es posible que la “bola entre en la buchaca”, también podría golpear otras “bolas” de manera inesperada y fallar.

A diferencia de otras épocas donde los grupos de poder, se dice que reunidos entorno a la llamada “familia revolucionaria”, asociados con el clero y los medios de comunicación, ejercían su hegemonía controlando “la verdad oficial”, que prácticamente todo el pueblo se tragaba.

No, eso ya no existe, el problema ahora es que el pueblo no le cree a nadie. Y como dice aquel refrán, “a río revuelto, ganancia de pescadores”.

Esto viene a colación porque el conflicto entre el Presidente Vicente Fox y el Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador, tomó otros caminos esta semana, con otro video… justo cuando se acercan fechas fatales (deadlines), como es el juicio político a López Obrador y a uno de sus principales operadores políticos, René Bejarano, cachado in fraganti por unos videos donde se le ve echándose en los bolsillos y en una bolsa de plástico montones de dólares, entregados por un empresario, Carlos Ahumada, quien actualmente está encarcelado y bajo investigación por lavado de dinero.

Este nuevo video, fue “lanzado a la mesa” por el Procurador del Distrito Federal, en él se muestra a Bejarano hablando con Ahumada, haciendo referencia a un presunto conflicto con “Andrés”, por lo que le pide al funcionario que interceda “para que le paguen”; y que de esto no le va a contar a Carlos Salinas (de Gortari, expresidente de México), citando además a otros dos políticos y a un periodista.

La idea de tal “golpe político” es justificar el tan denunciado “complot” contra el Jefe de Gobierno del DF y principal aspirante a la Presidencia. Los cartones políticos de la prensa de izquierda hacen burla de que Carlos Salinas de Gortari es quien maneja los hilos del país y tiene como “títere” a Vicente Fox, quien –a decir de los críticos- es además un torpe súbdito de aquél.

Mientras todos estos escándalos políticos, que rayan en el sensacionalismo de la farándula, se llevan muchas páginas den los periódicos, y tiempo-aire en los medios electrónicos, por algunos “rincones” se cuelan informaciones preocupantes sobre la situación social y económica del país.

Algunos analistas afirman que, aprovechando el boom de los precios internacionales del petróleo, PEMEX está sobre explotando los yacimientos nacionales, poniendo en riesgo el abasto futuro.

La atracción de México para los grandes inversionistas mundiales ha caído severamente, lo cual ha venido repercutiendo soterradamente en el tipo de cambio, tanto con el Dólar Estadounidense como con el Euro y otras monedas, incluido el Dólar Canadiense.

Tales hechos han sido reiteradamente negados por las autoridades, igual que los niveles de inseguridad en las principales ciudades del país, la pérdida consistente de empleos, la caída en picada del poder adquisitivo, la bomba de tiempo que representa el sistema de pensiones y los servicios de salud.

La “mesa de billar” está en el caos, se percibe un desarreglo del estado de cosas que la gente sencillamente no comprende; las grandes víctimas son –por ahora- la credibilidad en las instituciones, el total desprestigio de la política y la postergación de reformas de fondo que le den viabilidad a nuestro país.

En este circo político, lo novedoso es el resurgimiento de fantasmas del pasado, como la figura del expresidente Carlos Salinas de Gortari, quien pasó de ser considerado el autor del “nuevo milagro mexicano” (él firmó el NAFTA con Estados Unidos y Canadá, y metió a México a la OCDE), que perfilaba a la nación azteca como la próxima potencia económica, para luego convertirse en un “demonio” de mentira y perversión política que engañó literalmente a todo el mundo... México de contrastes y maniqueísmos, donde vuelve a ver surgir la imagen de aquel controvertido personaje.

Otros más creen que –a raíz de los recientes escándalos de videos y grabaciones de conversaciones entre políticos-, aquellos cuerpos policíacos secretos (CISEN), similares a la Gestapo, que operaban en México en la década de los 70’s, resurgen de sus cenizas, opacando los escenarios de riesgo que Washington ha previsto para México, que -afirman- podría convertirse en una “narcodemocracia”.

¿Será verdad, será mentira o producto de lo que ahora se llaman “leyendas urbanas”? Claro, no pueden ser campesinas, pues ahí ya no vive nadie... todos están de “mojados” en los Estados Unidos...

¿QUIEN TIENE EL PODER EN MÉXICO?

¿QUIEN TIENE EL PODER EN MÉXICO?
Por Sergio Granillo

I
La noche del martes, en las cercanías de la ciudad de México, una multitud de vecinos aprehendió a tres sujetos, que presuntamente intentaban secuestrar unos niños; los sujetos fueron golpeados, dos de ellos hasta la muerte, y luego quemados en la vía pública; uno logró sobrevivir.

“Casualmente”, la principal cadena de televisión de México, Televisa, tenía reporteros en tierra y aire captando todas estas escenas, pudiendo incluso interrogar a dos de los detenidos antes de su ejecución. Ante las cámaras de la cadena nacional los sujetos aseguraron ser miembros de los cuerpos de inteligencia de la Policía Federal Preventiva, y de un grupo antiterrorista del Distrito Federal, que acudieron al lugar a investigar un caso de narcomenudeo.

El reportero le facilitó a uno de los sujetos un teléfono celular (móvil) para comunicarse con sus jefes, que en un principio o no los reconocían o no les creyeron. Horas más tarde, la zona se llenó cuerpos policiacos federales y de la Ciudad de México, cuando dos de los “investigadores” federales ya habían muerto, sólo pudieron rescatar a uno en estado de gravedad.

Este macabro caso llama sumamente la atención por muchas cosas. En primer lugar, el hecho (no es aislado ni el primero) en que grupos de la sociedad mexciana ha decidido tomar la justicia en propia mano, ante la apabullante ausencia de justicia y de seguridad pública.

En segundo lugar, la “casual” presencia de los medios de comunicación, como si intencionalmente se quisiera enviar un mensaje a alguien… puede ser la delincuencia organizada a las autoridades, diciendo: “aquí mandamos nosotros”; o en un patético escenario una estocada más en la ya larga pugna entre el gobierno federal y el estatal, al tener vínculos con cuerpos policiacos federales y locales los ejecutados; enmarcado esto en la lucha por el poder que rebasa todos los límites imaginables.

II
Precisamente, parte de esta lucha por el poder es el rechazo (técnicamente “impugnación”) que ha hecho el Presidente Vicente Fox al presupuesto de egresos nacional, el cual en su momento fue diseñado por el equipo hacendario de Fox, y luego fue “corregido” y disminuido en varios rubros por el Congreso federal; en ambos casos se acusa de que la versión contraria tiene fines electorales y el gobierno federal incluos ha advertido que de aprobarse el documento de este modo, las consecuencias económicas serían terribles y el país caería casi en la inoperatividad.

III
Hablando de medios y su relación con el poder, la semana pasada se llevó a cabo en la ciudad de Querétaro el Quinto Congreso Nacional y Primero Internacional del Derecho de la Información.

Uno de los principales ponentes, el ex - Procurador General de la República, Diego Valadés, quien explicó que existe la creencia de que solamente se controlan entre sí los órganos del poder, pero esto no es más que una racionalización del Estado absolutista, que no resuelve los problemas de un Estado democrático, donde se trata de dar espacios a los ciudadanos, “para que a la vez controlemos a los controladores.”

Otro de los ponentes, Luis Javier Solana (periódico El Universal), explicó que los medios de comunicación -debiendo ser los intermediarios naturales entre el poder y la sociedad- no están cumpliendo cabalmente, primero porque nadie se los exige, y segundo porque ellos se creen titulares y no delegados de un derecho, cuya titularidad sólo corresponde a la sociedad en su conjunto. Esta actitud de los medios tiene como contracara la impotencia de una sociedad desmovilizada, ignorante de sus derechos, cautiva y cooptada ante una oferta cultural impuesta, según la ley del interés (mercantil) particular.”

Julio Di Bella, Director de Canal 11 (principal canal cultural público del país), -con gran tino- afirmó: “La audiencia está cansada de los comunicadores que creen tener la verdad absoluta… Hay otros (comunicadores) que les ha dado por convertir sus espacios en juzgados o ministerios públicos, grave error…”

Tal es el caso que narramos al principio, de los tres investigadores policiacos que fueron aprehendidos y linchados por una turba, estando como únicos fedatarios reporteros, con sus micrófonos, y cámaras de televisión, que en cuestión de minutos pasaron de informadores, a fiscales y pasivos testigos de dos asesinatos a sangre fría. Buena parte de todo este drama fue transmitido en vivo y en directo, en señal nacional.

Entonces ¿quién ostenta el poder en México, qué intereses representa, dónde están los equilibrios que marca la ley, dónde los límites éticos de los medios y dónde está la sociedad?

Foto formal Posted by Hello

Friday, May 06, 2005

EL CONFORMISMO E INDIVIDUALISMO DEL MEXICANO

(Publicado en El Correo Canadiense)
EL CONFORMISMO E INDIVIDUALISMO DEL MEXICANO
Por Sergio Granillo
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Las culturas cambian, pero no siempre evolucionan, existe el riesgo de caer en un proceso degenerativo, quizá por envejecimiento o por contaminación, de una manera muy similar a la del cuerpo humano. Para muchos analistas el problema de México, más allá del fracaso del anhelado cambio en el régimen de gobierno, es justamente su decadencia cultural.

Muchos se rasgan las vestiduras y enarbolan los legados milenarios de Aztecas, Mayas y otros grupos prehispánicos; o bien, hablan de la herencia de la fusión española e indígena, de las pirámides, las vetustas iglesias, los grandes escritores y pintores, etc.

Sin embargo, cultura es mucho más que historia, arte y pasado, es algo vivo; es todo aquello que caracteriza a un pueblo, su estilo de afrontar la vida, de convivencia social, de ver el mundo y verse a sí mismos. Y claro, también tiene qué ver la herencia histórica, pero sobre todo lo que conservamos de ella, no lo que se ha perdido.

¿Qué ha perdido la cultura mexicana? Honestidad, respeto a la autoridad, respeto a la vida humana, solidaridad, amor a la patria, amor a la familia, orgullo nacional y regional.

Esto nos lleva a pensar en si la democracia, al menos como se ha desarrollado en México, ha chocado con sus valores culturales, o es que la “maldad” se infiltró y corroyó las instituciones, de tal forma que olvidado el bien común y el amor a la patria, motivado por la ambición de poder y enriquecimiento fácil, trajo en consecuencia la falta de credibilidad en las instituciones de parte de la sociedad.

Creíamos que sacando al PRI del gobierno, el barco se enderezaría, pero no fue así, se fue a pique con más rapidez y mayor cinismo. Entonces, descubrimos que nuestro problema no es quien detenta la autoridad, sino que hay cosas más profundas.

Pudiera ser quizá que las recurrentes crisis económicas hayan generado tal perdida de valores, que -como si fuera una selva-, ahora el único reto de la sociedad, bueno de los entes que comparten un cierto límite territorial (pues suelen actuar de manera inconexa y desorganizada), es satisfacer sus necesidades básicas, sin más límite que su astucia para robar, engañar o abusar de alguien más débil o menos astuto.

Claro, esto no ocurre abiertamente en todo el país, pero empieza a verse como algo “normal”, algo que sucede en todos lados, algo que es “natural”.

De acuerdo con un estudio de Federico Reyes Heroles, existe una profunda relación entre legalidad y desarrollo económico, pues en un Estado corrupto, las posibilidades de mejoría de la calidad de vida de su población se ven empañadas. Y la legalidad está condicionada al factor confianza, entre las personas, entre gobernantes y gobernados; “confianza es la argamasa sin la cual es imposible que la edificación social crezca y se sostenga”.

Y asegura que los mexicanos debemos enfrentar una dolorosa realidad, que nosotros no confiamos en nosotros mismos, no nos agrupamos para enfrentar problemas comunes. Somos indiferentes ante la desgracia, la miseria o el dolor del prójimo. Esto tiene que ver también con la laxitud de la antaño sólida religiosidad mexicana.

Al hábito importado de considerar las creencias y los valores como una mercancía que podemos adquirir o no, usar o no, se le agrega la impunidad, pues el caldo de cultivo es una creciente delincuencia, que al paso del tiempo va generando una cultura en donde los jóvenes y niños dan por hecho que no hay castigos, que “sabiéndose mover” o contando con dinero la ley no aplica o aplica en su favor.

Se crea esta dicotomía “ganar-perder”, donde para yo ganar, alguien tiene que perder, o viceversa, entonces, esa es la única ley que vale, y así, se acepta, se “apoquina”, sin chistar, sin queja. La vida es como un juego, como aquel típico juguete mexicano de “la perinola”, donde cada quien, en su turno, gira el manguito de la pequeña peonza con seis caras, y si te sale “todos ponen”, “toma todo”, “pon uno”, “toma uno”, “toma dos” o “pon dos” de acuerdo a lo que la suerte nos quiera ofrecer.

Así como ocurre con la añeja relación de dominio centralista político, existe el dominio patronal, es decir aquella medieval cultura de sometimiento a quien percibimos como superior, porque siempre hay alguien más arriba y alguien más abajo, al primero hay que alabarlo (para que se “moche”, nos reparta algo), al de abajo hay que explotarlo “por ser jodido”.

¿A dónde nos dirigimos, como cultura? Aunque parece exagerado el análisis, es una realidad que lentamente va invadiendo todos los rincones de nuestra sociedad, donde conformismo e individualismo, se entrelazan y se repiten, afirmando las perversiones más lamentables de lo que era una cultura rica, generosa y amigable.

LA RIQUEZA, ¿UNA ACTITUD?

(Publicado en El Correo Canadiense)

LA RIQUEZA, ¿UNA ACTITUD?
Por Sergio Granillo

Sin que suene a una justificación para los abusos históricos de unas naciones sobre otras, ni de patrones sobre obreros, realmente buena parte de la riqueza de una nación tiene mucho qué ver con la actitud, con la cultura y con los valores.

Por ejemplo, en México predomina lo que yo he llamado “la Teoría de Maten a la Gallina de los Huevos de Oro”, que transforma aquel cuento infantil de una ave capaz de poner huevos de oro, en la pesadilla de preferir comerla en caldo -y recibir un beneficio inmediato- antes que conservarla, cuidarla y obtener mayores riquezas de los huevos de oro por un largo período.

Es común que en nuestros países latinos, fruto de la corrupción gubernamental y una falta de cultura ecológica – y aún económica- se devasten bosques, selvas, yacimientos petroleros, etc.; o que se explote a los trabajadores abusando de la sobre oferta de mano de obra que existe en el país, pagando salarios de miseria, que paulatinamente merman el poder adquisitivo y terminan con muchos negocios, pues no se dan cuenta de que si pagaran bien, la gente ganaría más y podrá comprar más.

Cada vez que se encuentra un nicho de negocio, es común que se le explote hasta la saciedad, sin pensar a largo plazo… Como hacen los políticos mexicanos, su única preocupación son las elecciones, para que cada tres o seis años, según el caso, se puedan asegurar otro “puestecito” con el cual puedan mantenerse y mantener, directa o indirectamente a sus familiares y amistades; brincando de un puesto a otro, sin dar nunca cuentas de lo que hacen, mucho menos pensar en desempeñar bien su trabajo.

Existe un afán de someter al otro, de aprovecharse de él, que se va generalizando cada vez más, sin darse cuenta que a pesar de obtener una ganancia temporal, el daño social es grave y desencadena una serie de actos que han fomentado una cultura de abusos.

De manera contrastante, y sin desconocer tampoco que la corrupción y el abuso están presentes en todos los países, siendo la diferencia el grado de respeto a las leyes y el combate a la impunidad, expongo ahora una propuesta de un autor judío americano, que ha creado un sistema financiero-económico que pretende asociar los tiempos y capacidades “muertas” en muchas empresas con las necesidades latentes de mucha gente, que en determinado momento no tiene la capacidad de pagar por ellas.

Suena interesante, ¿no?

Joel Hodroff, CEO de Dual Currency Systems, explica: “Podemos ver en todas partes, desde mesas vacías en restaurantes hasta lugares desocupados en líneas aéreas o bien excesos de inventarios en muchas empresas… al mismo tiempo, hay individuos, familias y comunidades enteras buscando aquellos bienes y servicios que aquellas empresas desean vender”.

Este visionario (¿idealista?) empresario ha creado un esquema tecnológico capaz –afirma- de captar el valor de estos bienes y servicios inutilizados o desperdiciados, a través de un novedoso instrumento financiero complementario, el cual puede distribuir bienes y servicios que están abundantemente disponibles, mientras el Dólar (USD) continúa su distribución tradicional de mercancías “en mercados limitados”.

DCS, la empresa de Hodroff, cuenta ya con dos patentes, una para un sistema de precios llamado DualCurrency y otro sistema complementario para fijar contabilidades y transacciones comerciales. Dichas patentes contemplan sistemas automatizados que van acumulando millas de viajero frecuente, vales de despensa (employee incentive points and food stamps), entre otros sistemas de bonifiaciones o premios por altos niveles de compras.

Tradicionalmente, dichos sistemas de recompensas por altos índices de compras (por tarjeta de crédito, por ejemplo), suelen beneficiar a la gente con más alto poder adquisitivo; vaya a los ricos se les premia con cosas más baratas o regaladas, sin embargo, hay muchos que no hacen uso de tales ofertas y promociones…

Mediante lo que ha llamado “Business Dollars”, Hodroff sugiere que es posible empezar a homologar bienes y servicios en un valor virtual, haciendo factible negociar con ellos al combinarlos con la moneda de uso corriente. De tal manera que aquellas empresas suscritas a este sistema –argumenta- pueden canjear sus tiempos y capacidades muertas por dinero en efectivo, y eventualmente, lo pagan con aquellas mercancías que solían estar sin utilizar.

Aunque el proyecto está todavía en pañales, ofrece un ejemplo de actitud y de cultura que fomenta la creación de riqueza partiendo, sí de una visión de negocios muy redituable, pero también de un interés por enlazar las necesidades latentes con las capacidades subutilizadas de muchos proveedores de bienes y servicios, tratando de salvar una menguada capacidad de compra.

Una mentalidad enfocada en la creación de riqueza es tan generosa que del acto de dar, podría transformarse en uno de recibir, o al menos de “ganar-ganar”; parece mentira, pero tiene mucho qué ver la actitud y la cultura, ¿o no?

ENTRE EL TEMOR Y LA ESPERANZA

Angeles y Demonios
No. 2 (Mayo 10)

ENTRE EL TEMOR Y LA ESPERANZA
Por Sergio Granillo


La búsqueda del poder es un motor muy poderoso en todas las naciones, ya sea en Canadá o en México, las formas son las que cambian. Y siempre hay un héroe y un villano, así es como se escriben los discursos políticos, a alguien se le tienen que echar la culpa de las cosas; es el drama de la vida de una nación.

Compitiendo en la agenda de los medios masivos, La Venganza de los Siths, la zaga que concluye el ambicioso proyecto de George Lucas, Star Wars y que se estrena a mediados de mayo, los escándalos políticos emergen del infinito, hacia una “galaxia cercana”…

Los canadienses tendrán que decidir en las urnas de qué lado de “la fuerza” están. Como resultado de las presiones de los Conservadores, agudizada tras el pacto político alcanzado por el líder del NDP, Jack Layton, con el tambaleante presidente Paul Martin, calificado por algunos incluso de “diabólico”, habrá elecciones este verano.

En México, también se velan armas para las elecciones, que siendo en julio del 2006, desde ahora demandan la firma de un “acuerdo nacional”, para que la transición no sea “traumática”.

¿Hubo en México algún acuerdo diabólico, que podría incluso involucrar la mano del gobierno de los Estados Unidos? Es una pregunta sin una respuesta clara.

El hecho es que tras haber sacado de la jugada al alcalde de la Ciudad de México, y más popular precandidato a la presidencia por el partido izquierdista PRD, Andrés Manuel López Obrador, el también debilitado Presidente Vicente Fox da un golpe de timón y no solo acepta el –auto decidido- regreso del alcalde a su puesto, sino que despide a uno de sus hombres más fuertes, el Procurador de Justicia, Rafael Macedo de la Concha, encargado de armar el caso contra AMLO.

Por supuesto, el marco legal es violentado por todos los que debieran hacerlo valer: por el mismo Presidente de la República (al promover un oscuro proceso de desafuero para inculpar por un delito menor a un competidor político), el Procurador General de la República (por acomodar las leyes y los procesos a los momentos políticos), el alcalde de la Ciudad de México (primero, por violentar los procedimientos y requerimientos legales en que se finca el proceso que le siguen y, luego, por valerse de vacíos jurídicos para dejar en el limbo su inhabilitación política); vaya, hasta los mismos diputados, senadores y jueces, por prestarse a todo este re-juego de intereses.

Lo peor de todo es que, una vez más, el Presidente Fox da un marcha atrás a una decisión altamente sensible para la estabilidad de México, exactamente como ocurrió en el conflicto diplomático con Cuba, lo que nos hace creer en las voces de sus detractores, que lo califican como un hombre que padece bipolaridad.

Primero, lanza “toda la caballería” contra el Peje (apodo popular dado al alcalde de la Ciudad de México), hacerlo sujeto a un proceso judicial y, a pesar de una serie de movilizaciones populares, logra quitarle su inmunidad judicial, removerlo de su cargo y hacerlo vulnerable para enfrentar un proceso judicial que, seguramente, lo habría llevado a prisión.

López Obrador no se quedó con las manos cruzadas, aprovechando todos los recursos que su posición política le permitía: recursos e infraestructura del Distrito Federal, los generosos apoyos de los grandes hombres de negocios que simpatizan con él y la adoración de millones de ingenuos desposeídos. El Peje se “brinca las trancas” y suspende su propia suspensión, regresa a su cargo.

Cuando los grupos de derecha brindaban por su victoria, observan este acto de insubordinación política y judicial, pero el trago se hace más amargo al escuchar la postura de Fox reculando de su decisión “en aras de la democracia”.

Este escenario, por un lado es esperanzador, pues tranquiliza el ambiente político, al regresar a la carrera política al candidato más popular que ha tenido México, sólo comparable con el mismo Fox, lo que en los círculos financieros reduce también tensiones. Pero resulta preocupante porque esta estabilidad política, esta gobernabilidad, se ha logrado sacrificando el Estado de Derecho, violentando la ley y los procesos judiciales. Preocupante también por el perfil, y no el proyecto de gobierno, de Andrés Manuel, que se dibuja autoritario, con un toque maquiavélico, pero no astuto, sino visceral. Y preocupa porque sin haber ascendido a la cumbre del poder, ya lo ha sometido…

¿DONDE APRENDIERON ESAS MAÑAS?

Angeles y Demonios
No. 1 (April 26)

¿DONDE APRENDIERON ESAS MAÑAS?
Por Sergio Granillo

Cuando uno deja atrás su país, emigrando al anhelado “Primer Mundo”, pensando que difícilmente verá corrupción, resulta sumamente atractivo enterarse de cómo “en todos lados se cuecen habas”, que en mexicano quiere decir que –por desgracia- hay fenómenos que son inherentes a la naturaleza del hombre, como la corrupción.

“Si los hombres fueran ángeles, no harían falta leyes…” reza una frase común en el ámbito legal. Me resulta altamente didáctico ver cómo se desenvuelve el “mundillo” político en Canadá, comparado con México y el incomprensible regreso del alcalde de la Ciudad de México, rebelándose contra el Presidente Fox y contra la ley, teniendo un enorme respaldo popular, pero el repudio de muchos sectores de clases medias y adineradas.

Al mejor estilo del Tercer Mundo, el Primer Ministro de Canadá, Paul Martin, es señalado por la opinión pública por haber “tolerado” o “no haberse dado cuenta” del desvío de fondos públicos para campañas políticas de su Partido Liberal. Ocasión, que por supuesto, la oposición Conservadora, dirigida por Stephen Harper, no ha dejado perder para capitalizar a su favor.

Y en una clara evocación del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y su cínico líder, Jorge Emilio González (conocido en los bajos mundos como “el Niño Verde”), el canadiense líder del New Democratic Party (NDP), Jack Layton, se reúne en “lo oscurito” con el Primer Ministro Martin, para negociar ajustes al presupuesto que defiende su fracción parlamentaria, a cambio de apoyarlo para que no se cumplan los planes de los Conservadores de llamar este año a elecciones.

Cuando vi a Paul Martin en una declaración televisada a todos los canadienses -hecho calificado como insólito-, pidiendo disculpas por el escándalo del desvío de fondos y literalmente pidiendo tiempo a que se termine el Reporte Gomery, no pude más que recordar las caras que mañana tras mañana, noche tras noche, tenemos que ver en los televisores y en los periódicos del Presidente Vicente Fox y el alcalde Andrés Manuel López Obrador.

Los canadienses tienen la gran fortuna de ver con menor frecuencia a sus líderes políticos en los medios, sólo cuando aquéllos necesitan cabildear para convocar a elecciones, en comparación con la política mexicana, que siendo cada 6 años las elecciones, tenemos 5 años antes un desfile de “suspirantes” invadiendo los hogares mexicanos de día, tarde y noche.

El Presidente Fox tiene su programa sabatino de radio, no sé si alguien lo escucha, claro. Mientras que el alcalde de la capital mexicana, decidió absorber todas las mañanas de la prensa mexicana, todas, absolutamente, de lunes a viernes, para no dejar espacios vacíos en la agenda de los medios nacionales.

Ese es el punto, ¿hasta donde las disputas de la arena política deben invadir el espacio vital, cotidiano, de la ciudadanía?

El caso de la convulsionada vida política mexicana, en días recientes, ha dado pie a su observación desde la Casa Blanca y en los medios noticiosos norteamericanos, pues la visualizan como una de las grandes razones por las que crece la ola migratoria a los Estados Unidos, en “perjuicio” –dicen los americanos- de su economía y de su bienestar.

Tan agitados están los ánimos en la lucha por la adelantadísima sucesión presidencial mexicana, que invade los espacios cotidianos de otras naciones en el mundo y genera preocupación en los mercados financieros.

Definitivamente fuera de todo marco legal se está dando esta lucha por el poder entre Fox y López Obrador, pues este último que fue despojado de su protección legal y de su cargo, por decisión del Congreso, con miras a quedar sujeto a un proceso judicial y más tarde aprisionado, ahora regresa a ejercer su cargo, argumentando una controversia constitucional.

Acto que más parece fruto de un acuerdo de oscuras fuerzas bajo la mesa, esas desconocidas manos que conducen los destinos de los mexicanos al margen de la legalidad, detrás de ella, en la penumbra, llegando a acuerdos que todos desconocemos y a componendas que no sabemos a qué conducirán.

Mi primer contacto con este escándalo en la política canadiense, me refuerza la opinión que tenía en el sentido de que, como organización humana, el gobierno canadiense sufre desvíos ilegales, pero éstos se pagan en aras del bien común (status quo), aunque en el camino otras fuerzas políticas se beneficien. Es el juego de la política, que no es lo mismo que el descontrol total y la ausencia de un Estado de Derecho, como ocurre en otras latitudes.