Tuesday, July 26, 2005

LA AMENAZA DEL TERROR

(Publicado en El Correo Canadiense)
Por Sergio Granillo


Desde el ataque terrorista a Nueva York, el 9/11, del año 2001, el mundo se ha acostrumbrado a vivir con la idea de que ciertas ciudades, en algún momento, serán víctimas de algún tipo de ataque realizado por grupos terroristas. Hoy, Canadá se pregunta ¿seguimos nosotros?

Pareciera una maldición, que lo es para el ciudadano común, pero tiene una lógica macabra que pocos aceptan.

Una cosa cierta ha dicho el Presidente George W. Bush : el mundo vive una guerra de terror; pero como en todas las guerras, existen dos contendientes o dos bandos que agrupan diversos contendientes; y a poco de haber comenzado el siglo XXI estamos enfrascados en algo que pareciera un conflicto entre el ‘mundo cristiano’ y el Islam.

De sobra está decir que el verdadero trasfondo de esta guerra es la ambición de algunas compañías, sobre todo norteamericanas, que buscan apoderarse del petróleo del Medio Oriente, sin importarles que ello signifique el sacrificio de vidas humanas tanto en aquella región como en Europa y Norteamérica.

Es injusto el trato que noticiosamente se da a los ataques terroristas, no porque se justifique el asesinato a sangre fría de gente inocente, sino porque esta información se aisla de la contraparte, es decir del asesinato de otra gente también inocente y de soldados que defienden sus tierras en naciones del Medio Oriente, como Irak.

En esta guerra del terror, los ataques de parte de los « nuevos aliados », Estados Unidos, Inglaterra y aquellos que han osado apoyarlos, se justifican, se dice que son para acabar con la amenaza de grupos extremistas que sólo quieren esparcir terror por el planeta; las muertes de la gente a manos de estos soldados, quiere presentarse como actos heroicos, mientras que los « avances » de los grupos musulmanes que ahora han gustado de darse en el transporte público de importantes ciudades, se asumen como « crueles ataques terroristas ».

Quizá sea cuestión de territorialidad, pero en este mundo globalizado, ya no existen fronteras territoriales, menos en tiempos de guerra; los campos de batalla no se circunscriben sólo a Medio Oriente; igual se libran batallas en las estaciones del metro, abordo de autobuses o de aviones, aún en imponentes edificios o en las oficinas centrales militares, al otro lado del mundo.

Esto genera severos problemas para los llamados cuerpos de seguridad en las naciones del Primer Mundo; las historias de espías de la época de la Guerra Fría, reflejaban un gran control del estado de cosas (status quo), el libre mercado –en cambio- ha disuelto muchos de los esquemas de control político y militar, que permitían a los cuerpos secretos de los gobiernos infiltrar gente en aquellos grupos que representaran algún peligro para su seguridad, y actuar de manera preventiva, evitando así posibles ataques.

Hoy en día, esos esquemas están rebasados, son obsoletos; inlcuso debido a falta de comunicación entre ellos mismos o por fugas de información. Otro elemento que ha hecho más complicado darle seguimiento a las actividades de estos grupos es precisamente la tecnología que se creó para los espías que antes realizaban tales controles, la Internet.

Tras el reciente ataque terrorista en Londres, varios países se preguntan quién sigue y la gente está segura de que en algún momento su ciudad será víctima de alguno de estos ataques, y como dicen los gringos, tienen que aprender a vivir con esa posibilidad.

Canadá, dicen algunos, será uno de los siguientes blancos, ¿la razón? Su participación conjunta en algunas de las operaciones militares de los Estados Unidos en el Medio Oriente. Decisión tomada por el gobierno, quizá sin consentimiento de su población.

En España, tras los ataques al metro de Madrid, la gente se rebeló contra su gobierno y aprovechó las urnas para decirle que no querían que su nación se involucrara en asuntos que no le conciernen y que además le trajeron en consecuencia un ataque de esa magnitud en que gente inocente perdió la vida.

Y a sabiendas de todo esto, existen grupos y gobiernos que siguen apoyando las invasiones e incursiones militares de Estados Unidos a Medio Oriente, sin medir las consecuencias que ello trae para su propia población.

¿Hemos pensado alguna vez que, en parte, los ataques terroristas constituyen la única medida que pueblos tan empobrecidos pueden asumir para contratacar a poderosos enemigos con una enorme capacidad bélica?

Saturday, July 16, 2005

KARLA HOMOLKA: UNDERSTANDING A CULTURE…

ANGELS AND DEMONS

By Sergio Granillo

A breaking news issue, a social phenomenon, a debate story about re-adaptation after time in jail, an example of weakness in a judicial system; all of this comes out whenever Canadians hear two words: Karla Homolka.

In many Latin American countries, mass media imposes always their criteria on society, bringing along all kind of collateral effects. Particularly, television is the most important source of information for a large amount of people, those who hardly read a book or even skim a newspaper.

News programs in Latin America give a vast on-air space to government related information, some others exploit entertainment personalities’ gossips, other favorite topic is cops issues; in this case, the most usual stories are related to the capturing of drug lords or drug gangs street fights.

When it comes to “minor offenders”, like a slayer woman, information goes to the middle pages or the last minutes on-air, if it gets any attention at all. It is really hard to get any media attention on a prisoner’s release. And this happens because in Latin American countries justice systems are so twisted that few times actual criminals are imprisoned or they never remain a long time detained; jails are in deed universities of crime.

Talking again about Homolka case, her story resembles the one of the famous Mexican pop singer, Gloria Trevi, who spent 5 years in prison (first in Brazil, later in Mexico), waiting for the outcome of her trial, which at last found her “innocent”. Trevi was captured in Brazil and taken to jail with a other singer girls and their manager, Sergio Andrade. He was accused by some of their apprentices of sexual abuse and of the murder of Gloria’s baby girl.

Gloria Trevi’s career had been quite controversial, the songs she wrote and interpreted, where outrageous, claiming for Latin girl’s independence, release from male’s dominance and (kind of) sexual freedom.

For many people, her successful career was over when she was detained, but when found innocent, in spite of the long time that she spent in prison, thousands of fans crowded the surrounding areas of the prison to receive her as a hero. Just a few weeks later, she crashed on stage and almost selling out tickets.

Nobody, I mean nobody, ever wondered about the level of danger she could ever represent to their fans, young people or neighbors; by the way, she moved soon to Texas, but keeps traveling between Mexico to the U.S., planning to launch her career in the States.

When trying to compare both stories, Homolka’s and Trevi’s, I can see some cultural differences…

The news content of Canadian television is crowded by stories related to every day life, people and society; speaking about anything that alters the normal running of citizen’s life, what’s going on in the town, the neighborhoods and public services.

Here in Canada, news speak about ordinary people and whatever can threaten order and peace, because the country’s stability and future are not in jeopardy (not even by terrorism); economic crisis –as we know them in Latin America- are not an actual menace, neither are extended corruption or crimes.

Nevertheless, Homolka case disturb Canadians, awakes in some of them the hidden scares and their darkest fantasies… Ordinary people don’t want a “criminal” walking around on the streets, not even that she spent 12 years in prison and for the Justice she is ready to come back. Many Canadians don’t agree with that decision, because we are talking about a woman who was able of killing three persons, including her sister.

A question prompts, should the police never had found the slayer, rather than having to face her, after been in jail, now that she is free, but feeling anger and resentment?

This case has taken Canadians to the point of questioning the Justice and the penitentiary system; some people think that it works better in the United States, where high risk murderers are killed by law, period.

In spite of the differences between Canada and Latin American countries, mass media have a quite similar role… Erecting themselves as juries, Canadian mass media have simply decided –on behalf the whole society- that Karla Homolka is an actual threat, even taking in account that the very first interview offered by Karla to a reporter, she showed off as a victim in an attempt of public expiation. In a more subtle way than Latin media, at the end of the day, the effect is the same, press leads public opinion.

Angel or Demon? Karla Homlka is now a myth, who eventually will become a ghost wondering the streets of Montreal. She symbolizes too the everlasting struggle between Ontarians and Québécoises, the first ones infuriated for the release of a slayer and assuming that she is a menace to the society, while the French speaking ones want to show the world that they forgive and can offer a second chance to a regretful woman.

(Spanish version, as published in El Correo Canadiense)

KARLA HOMOLKA: ENTIENDIENDO UNA CULTURA…

Un escándalo noticioso, un fenómeno social, un caso sobre el debate de la readaptación social, ejemplo de la debilidad de un sistema judicial; todo eso evoca el nombre de Karla Homolka para los canadienses.

En la mayoría de los países latinos, los medios masivos de comunicación imponen sus criterios en la sociedad, con todos los efectos colaterales que ello implique; particularmente, la televisión es la fuente de información por excelencia para las grandes mayorías, aquellas que rara vez leen un libro u hojean al menos un periódico.

Los noticieros de países hispanos tienen como temática preferida el quehacer del gobierno, los escándalos de la farándula y algunos casos policíacos, pero enfocados en la captura (normalmente espectacular) de un criminal, una banda de narcotraficantes, en la mayoría de los casos.

No así el caso de “criminales menores”, de gente que comete un homicidio, menos aún la liberación de una persona que ha “purgado su delito”. A poca gente le interesa saber qué pasa con un criminal después de salir de la cárcel; dos cosas se dan por sentadas, una, que difícilmente alguien purgará una condena completa y, segundo, que los sistemas penitenciarios son verdaderas escuelas del crimen.

El caso que más similitud podría tenerse, al menos en México, es el de la cantante Gloria Trevi, acusada de ayudar a su representante –Sergio Andrade- a reclutar jovencitas con el pretexto de hacerlas tan famosas como ella para abusar sexualmente de todas ellas. Tras un largo juicio que duró alrededor de cinco años, la cantante –de gran arraigo popular- que estuvo detenida todo ese tiempo en prisiones de Brasil y México, fue declarada inocente; vuelco repentino y espectacular, que la hizo pasar de criminal liberada a la gran estrella que regresa a los escenarios.

Miles de fanáticos la recibieron a las afueras de la prisión y nadie se cuestionó la peligrosidad que pudiera representar una mujer que pasó cinco años en prisión acusada de perversión de menores, incluso relacionada con el homicidio de su pequeña hija.

Al comparar los casos Homolka y Trevi, saltan a la vista características culturales muy profundas.

La televisión canadiense suele dedicar la mayoría de sus contenidos noticiosos a temas de la sociedad, a cuestiones que alteran de algún modo el devenir cotidiano de la gente, en sus casas, sus vecindarios, su ciudad.


Acá, las noticias tienen que ver con la gente, con los acontecimientos que pueden llegar a alterar una cotidianeidad donde el futuro de toda la nación, su estabilidad y viabilidad, no están en juego, ni en peligro; donde las crisis económicas, el crimen y la corrupción no son el “pan de cada día”.

Sin embargo, el caso Homolka inquieta a los canadienses, despierta su temor; hasta sus fantasías más turbias… Los canadienses no quieren que un criminal vuelva a la calle, aún cuando ha pasado 12 años en prisión; a nadie le gustaría ser vecino de la mujer que mató a tres personas, incluyendo su propia hermana.

Surge la pregunta ¿habría sido mejor que no detuvieran al criminal que volver a enfrentarlo, y ahora saberlo libre, con el resentimiento del paso por la cárcel?

Algunos canadienses cuestionan la efectividad del sistema penitenciario y judicial; dicen que en los Estados Unidos eso no ocurre, los asesinos calificados son asesinados por el sistema, punto.

Y a pesar de las diferencias en las culturas y los sistemas entre Canadá y los países latinos, el rol de los medios en todo esto es muy similar… Se erigen en jueces, ellos determinaron que Karla Homolka es un peligro para la sociedad, aún cuando su primera entrevista con la prensa pareciera un acto de expiación. De un modo más sutil que los medios hispanos, pero a fin de cuentas con el mismo efecto, la prensa impone una tendencia en la opinión pública.

¿Ángel o demonio? Karla Homolka parece que se convertirá en un mito, en el fantasma que deambule las calles de Montreal, símbolo –incluso- de la ya larga lucha entre quebecoas y ontarianos; los primeros simpatizando con la mujer arrepentida que merece una segunda oportunidad, los segundos, indignados por la liberación de una asesina y psicópata, que siempre representará un peligro para la sociedad.

Sunday, July 03, 2005

ADAPTACION: ENTRE EL DESAPEGO Y LA NOSTALGIA

Por Sergio Granillo
(Publicado en El Correo Canadiense, columna Angeles y Demonios)

Vito es superintendente de un edificio habitacional en Toronto, nació en Italia, tiene hijos y esposa, pero no viven con él; lleva ya muchos años aquí, salió de Italia porque no se sentía a gusto allá con sus padres… Pero a él ya no le gusta Canadá, “porque la gente es muy fría; aquí sólo se trabaja, no hay vida social, y así se te pasa la vida”.

Tampoco está seguro de querer regresar a su ciudad natal, los amigos de antaño ya no lo son, pero “sin embargo, allá sí se puede salir a la calle, irse a tomar un vino con los amigos, pasar las tardes en las plazas, convivir…”

Historias similares a las de Vito y de burbujas culturales de co-nacionales, son un refugio para muchos inmigrantes, un “pedacito” del terruño por el que tarde que temprano se siente nostalgia.

Más allá de los aspectos legales, la migración es un fenómeno muy complejo, que toca aspectos sociológicos y sicológicos muy profundos.

El ser humano es por naturaleza gregario y se identifica con la tierra donde nace, de ahí la raíz de la palabra Patria y Nación, que reflejan el arraigo a la familia y a todo aquello que los rodeó desde su nacimiento; se comparten valores, gustos, formas de ver la vida, anhelos, temores, etc.

Podemos diferenciar dos tipos de emigrante, aquellos que han crecido bajo la tendencia económica de la Globalización y alimentan sus expectativas y metas con la idea de trabajar en cualquier parte del mundo, de esta aldea global, donde es posible hallar las mismas mercancías, las mismas formas de diversión, comida similar, etc., en cualquier país; producto de la estandarización de gustos en el planeta y resultado del intercambio global.

Pero existe otro tipo de migrante, aquel que se ve forzado a abandonar su país por condiciones políticas, sociales, de seguridad o económicas.

Una de las razones que marca esta diferencia es que el primero, dado su status legal, y normalmente con la capacidad económica para hacerlo, se puede desplazar de ida y vuelta continuamente entre su país natal y su lugar de trabajo, cuando así lo desea.

En cambio, el otro tipo, difícilmente puede volver a su tierra natal, o le resulta difícil y riesgoso.

Los especialistas aseguran que hay un patrón de conducta que se repite generalmente en todos los inmigrantes, existiendo un período de 1 a 3 años para que la persona que cambia de nación se integre con cierta comodidad a su nuevo ambiente, para que se adapte, se sienta parte de él.

Y ello depende, según la Pirámide de Maslow, de la satisfacción de sus necesidades, empezando por hallar un “modus vivendi” y tener seguridad en su fuente de ingresos, pero no basta, hace falta cubrir la necesidad de aceptación en un círculo social –incluso de trabajo-, y la realización de sus sueños y aspiraciones, que le generen la sensación de autorrealización.

En este proceso de redefinirse como individuo en otra nación, de repente uno se puede topar con algunas disyuntivas… Yo, por ejemplo, me pregunto de qué es más importante enterarme: ¿por qué en México el Ejército Zapatista de Liberación Nacional ha declarado alerta máxima queriendo dar la última, quizá la madre de todas las batallas, en México? o ¿por qué los habitantes de Barrie se indignan por haber sido elegidos sede del famoso concierto Live 8, en favor de los países pobres, y que nadie en el globo tenga ni idea de qué es Barrie, y se tenga que hablar de Toronto o de plano, hablar tan sólo de Canadá?