Sunday, December 14, 2008

Bringing Heat to the North

(Posted in The Canadian Newcomer magazine)
By Sergio Granillo


Every culture can be identified by their cooking, some have been so powerful that transcend time and geographical barriers, becoming a sort of universal heritage. Among the newest tastes added to the world menus are burritos, nachos and tortillas; born in the aboriginal Mexican kitchens more than 500 hundreds years ago.

Canada has probably the most complete international cuisine, due to the presence of immigrants from all around the world.

The most popular ‘flavors’ in Toronto are Chinese, Greek, Indian, Italian, Thai and Portuguese. Huge difference with the United States, here you can find truly original ethnical cuisine, not only fast food. Hundreds of small restaurants are located in the numerous neighborhoods of Toronto, offering the real taste of their cuisines.

No more than 20 years ago, the Spanish word ‘burrito’ (meaning literally ‘little donkey’), meant nothing in North America, now is part of their meals; and more recently incorporated to the Canadian daily vocabulary.

The story of the adoption of these new meals in the international scene is linked to the growing presence of Mexicans in the United States. When moving to another country, one of the strongest things that you miss from home is the food. For Mexican immigrants, American food was mostly hamburgers and hot dogs, with a dull taste for people used to a wide variety of dishes and the addition of very spicy hot chili peppers.

In poor neighborhoods, Mexicans begun cooking their own meals, with the ingredients required to prepare them brought by themselves in their journeys. Tortillas, made out of corn, need a type of corn very different in taste to the American corn –more yellow and sweeter-.

Burritos started to be cooked in 1840’s in small towns in Mexico, as the main food of mine workers. In the first decades of the 1900’s, some restaurants in San Francisco, California (US), started to offer this ‘new’ wrapped tortilla with rice, beans and meat (later added sour cream and guacamole). Nowadays, even astronauts of NASA eat them in space, for being easy to manipulate.

Mexican population grew in America, becoming an important market for several industries; some fast food franchises copied the easy to grab- meal, and offered it first to Mexican consumers, later to anyone. Big fast food franchises started to include burritos and tacos in their menus. It was the beginning of the adoption of Mexican snacks in the list of favorites meals in North America. Ironically, Mexicans have never liked that taste, ‘so American, not the real thing’.

Based on an ancient recipe, the base of these meals is the ‘tortilla’, which literally means ‘small torta (cake). It is a flat round unleavened bread, made from corn or wheat flour; very similar to French crepes or Greek gyros. The ‘taco’ is a wrap made with tortilla filled with meat, pork or chicken, adding sometimes chopped onion, cilantro, hot sauce and lime.

Every traditional neighborhood in Mexico has at least one ‘tortilleria’, a place where tortillas are made. Street eateries in small mobile stands, known as ‘puestos de tacos’, is a big tradition in Mexico, part of the urban landscape. People gather around them in lunch time or at night, standing up, to eat tacos. After night parties or late movies, youngsters know where to find a ‘taqueria’ that opens late.

‘Nachos’ are another contribution to North American menus from the Mexican cookbook. Nachos are chips maid out of fried tortillas, can be eaten plain or served with cheese and spicy sauce. Many movie theatres in North America, included Canada, offer nachos in their snack bars. It is interesting to see on TV, commercials that announce nachos; they say that some of them are prepared with a very Mexican hot pepper, which actually is not pronounced ‘jalapeno’, but ‘jalapeño’ –it is said in the add-.

It is good to be able to taste such a variety of traditional meals from around the globe in the different neighbors of Toronto, and in many restaurants in Canada.

Little by little, some grocery stores are starting to sell some of the basic Mexican products, among the most popular: nachos chips, flour tortillas, fried beans, guacamole (avocado sauce) and hot sauces.

Not pretending to compete, just a peculiar thing that happened… In the famous Greek street festival of Toronto, ‘Taste of the Danforth’, there was banner saying ‘Gyros - the ‘Greek burrito’.

(http://www.cnmag.ca/current-issue)

Saturday, December 13, 2008

INDUSTRIA AUTOMOTRIZ, LA CAIDA DEL IMPERIO

(Publicado en El Correo Canadiense)
Por Sergio Granillo

Por décadas, la industria automotriz de los Estados Unidos se convirtió en el motor del desarrollo en varias naciones y pionero de la globalización económica. Esta industria fue la primera en usar componentes fabricados en distintos países, empezando a perfilar nuevas formas de producir y comercializar a nivel mundial.

Si la Revolución Industrial en Inglaterra en el siglo XIX se distinguió por el nacimiento de la producción masiva de mercancías y la apertura de mercados en todo el planeta; la revolución generada por la industria automotriz americana desde mediados del siglo XX, dio pie a la estandarización de procesos de producción en todo el mundo.

La industria automotriz extendió las líneas de producción fuera de las fronteras nacionales. Los componentes son producidos en multitud de plantas distribuidas alrededor del mundo. Se crearon sectores enteros especializados en cada parte del vehículo; los fabricantes de llantas, espejos, motores, sistemas de suspensión, frenos, aires acondicionados, asientos, radios, escapes, etc.

Contando con un mercado altamente demandante, era necesario mantener esta ‘línea virtual de producción global’ funcionando 24/7, incluso eliminando el concepto de inventarios.

Todas las empresas encargadas de fabricar las partes del vehículo, sin importar en qué país se encontraban, tenían que operar con la misma eficiencia y calidad. Los americanos desarrollaron el concepto de Calidad Total y Mejora Continua, y más tarde adoptaron de la Unión Europea, los estándares mundiales de producción ISO 9000.

Como un reloj sincronizado en todo el planeta, las empresas localizadas en Asia, Europa, América o Medio Oriente, se mantenían activas día y noche; cada una elaboraba sus productos con perfiles milimétricamente exactos y eran enviados por mar, tierra o aire a las ensambladoras, con una exactitud en tiempos, que las piezas y los vehículos terminados no duraban ni horas en los almacenes.

Una de las premisas de la globalización es que no hay distancias geográficas, se abren plantas productivas en cualquier lugar en el mundo donde la mano de obra sea, aceptablemente calificada, y barata.

Esto concedió un poderío sin fronteras para las tres grandes armadoras americanas, que impusieron sus condiciones a cualquier país donde abrían plantas; los gobiernos se peleaban por ellas; ofreciendo terrenos gratuitos, exención de impuestos; lo que pidieran, con tal de abrir esta enorme máquina generadora de miles de empleos bien pagados.

Quizá falta de visión o simple arrogancia, hicieron que los tres grandes fabricantes de autos, no se dieran cuenta de los cambios en los mercados globales... Lo que empezó como un asunto insignificante está aniquilando la industria automotriz americana: La eficiencia energética y la conciencia ecológica. Y la falta de justicia laboral en su plantilla laboral.

El motor que hizo crecer a esta industria, una demanda sin fronteras, gasolina disponible a cualquier precio, es ahora su enemigo. Tras romper récords en lo alto de su precio, la gasolina ha visto una caída en picada, igual que la demanda de vehículos...

Esos automóviles enormes y de alto consumo han sucumbido a la competencia global de armadoras europeas y asiáticas, que tomaron conciencia de las necesidades del mercado, por autos más pequeños, con un consumo más eficiente de gasolina y que dañen menos el ambiente.

Usando la bandera del miedo, como siempre, las armadoras americanas de autos, como los bancos, afirman a los pueblos y sus gobiernos, que de no rescatarlos de la quiebra, todos nos hundiremos.

Pero en un mercado abierto a la competencia, gana el más fuerte, el más eficiente, el mejor… ellos ya no lo son. ¿Por qué no aprovechar esa infraestructura para la competencia, vender partes a aquellas compañías que si son eficientes y competitivas? Lo importante es generar empleos, no proteger empresas ineficientes. Y no tienen que ser americanas, eso es historia…

¡Viva el rey, muera el rey!

(http://www.elcorreo.ca/ )

Friday, December 05, 2008

COMPETENCIA LABORAL DESLEAL

(Publicado en El Correo Canadiense)
Por Sergio Granillo

Leía un artículo acerca de nuevas regulaciones en la Provincia de Ontario que pondrían en aprietos a los nuevos inmigrantes. Todo parecía coherente, pero me topé con algo que no tenía sentido, incluso pareciera una frase completamente alterada dentro del contexto de la nota…

Una inmigrante, citada en este artículo, afirmaba que las nuevas generaciones de canadienses (nacidos aquí), tenían mayores estudios, estaban más preparados y hacían mucho más competido el mercado laboral para los que veníamos de fuera.

Yo mismo soy un inmigrante, tengo poco más de tres años viviendo en Toronto y en la compañía para la que trabajo, se dice la más grande del país, no dejo de darme cuenta de la falta de conocimiento del personal, la designación de posiciones por cuestiones de simpatía no por resultados o capacidad.

Como inmigrantes, la mayoría entramos a Canadá como ‘skilled workers’, y para obtener la residencia, es indispensable presentar acreditación de estudios universitarios y un mínimo de años habiendo ejercido la profesión, además del dominio de al menos uno de los dos idiomas oficiales.

La mayoría de personas nacidas en Canadá, país oficialmente bilingüe, no hablan más de un idioma, pues o bien dominan el inglés o el francés; y quizá los francófonos sean más presionados a aprender la lengua de Shakespeare, que los angloparlantes a entender mínimamente el idioma de Voltaire.

Las empresas no conocen las modernas teorías de administración, no han oído hablar de procesos de aseguramiento de calidad y viven encerradas en una burbuja cultural. Algo que opera en el mundo hace décadas, conocido como ‘bench marking’, se desconoce aquí. Para competir es necesario evaluar lo que se hace localmente y compararlo con los mejores a nivel internacional. Eso no ocurre en Canadá, en su lugar, se pide ‘Experiencia Canadiense’.

De igual modo que entre empresas a nivel internacional, en el mercado laboral, debería haber una competencia más honesta. Un mercado laboral basado en simpatías y no en habilidades, no tiene futuro. Se está perdiendo todo lo que los inmigrantes pueden aportar a Canadá.

Por esta razón, me parece incorrecto afirmar que los nuevos inmigrantes tenemos un gran reto frente a nosotros pensando, que por haber nacido y estudiado en Canadá una persona automáticamente es mejor que nosotros o está mejor preparado para desempeñar un puesto.

Al contrario, los canadienses con más visión, reconocen en la multiculturalidad un factor decisivo para hacer a Canadá un país más competitivo a nivel mundial. Tener profesionistas entrenados en otros países permite a las empresas canadienses aprovechar mejor nuevas relaciones comerciales con otras naciones. Lo cual es decisivo para transitar la recesión económica mundial que parece avecinarse.

Debemos rechazar actitudes racistas y discriminatorias en el mercado laboral, pues al final del día la economía canadiense será la más afectada. Que sea el mejor preparado, el más dedicado, el más responsable el que obtenga el empleo o la promoción. Sólo así se podrán mantener más fuentes de empleo.

Un poco de justicia laboral es lo que hace falta para mantener una empresa y una economía a flote. Esa es una diferencia básica entre la ‘economía real’ y el mundo especulativo de las finanzas, que está demostrando no sólo su volatilidad, sino su falta de ética, y el riesgo para la viabilidad de la economía mundial.


* Periodista mexicano
(http://www.elcorreo.ca)

Wednesday, November 26, 2008

CRISIS, UNA HISTORIA CONOCIDA PARA INMIGRANTES

(Publicado en El Correo Canadiense)

Por Sergio Granillo

América Latina ha vivido intensas crisis económicas en décadas pasadas; ésa es una de las razones que han empujado a millones de hispanos a ir al norte en búsqueda de alternativas para vivir, no un sueño americano o canadiense, sino para tener recursos para mantener a sus familias.

Los hispanos hemos crecido experimentando crisis económicas y políticas, hemos visto desaparecer propiedades, ahorros, empleo y hemos aprendido a salir adelante. El crack bursátil de Wall Street, que crece en similitud con la Gran Depresión de 1929, es un fenómeno que las nuevas generaciones de americanos ni canadienses han vivido.

La Gran Depresión estalló con la dramática caída de la bolsa de valores de Estados Unidos, seguida de la bancarrota del sistema bancario. Sin créditos, pocas empresas pueden crecer o siquiera sobrevivir, y como efecto en cadena, ocurre la pérdida de empleos y la pobreza se adueña de más y más familias.

Aún antes del agravamiento de la crisis hipotecaria americana, las campañas políticas han desatado una cacería de brujas; se dice que Estados Unidos y Canadá han perdido empleos, en beneficio de México, debido al Tratado de Libre Comercio, y se habló de su cancelación.

Si de culpas se trata, habrá que responsabilizar a la ‘América Corporativa’, los grandes empresarios de Estados Unidos (y de todo el mundo), que van en busca de la mano de obra más barata donde ésta se encuentre. Si bien América Latina ha captado algunas de esas inversiones, el grueso se está moviendo a India, China y otras naciones de esa región.

Aún con el rescate financiero de las mega corporaciones bancarias de Estados Unidos, si – como dicen- la historia se repite, su quiebra es inminente; eso significa que, quizá de modo atenuado, pero sí habrá recesión.

Tan sólo en Ontario, los cierres de grandes industrias ya han arrojado a la calle a muchas personas. Y en este sentido, es necesario recordar que Canadá ha promovido la inmigración, en virtud de escenarios económicos en que la generación de empleos superaría la oferta de mano de obra; una recesión de la magnitud de la Gran Depresión alteraría esos escenarios y podría obligar a cerrar puertas a inmigrantes.

Por otro lado, sería bueno echar mano de la experiencia práctica en lidiar con crisis económicas que muchos migrantes tenemos y compartirla con americanos y canadienses.

Las crisis del pasado nos hicieron aprender a sobrevivir bajo cualquier circunstancia… A salvar lo posible de nuestras propiedades, a flexibilizar nuestros estilos de vida, dejando a un lado la cultura del desperdicio por una donde se recicla no por ecología, sino por necesidad.

Los hispanos sabemos del valor de la familia en el desempleo, donde ‘echando más agua a los frijoles’, más podemos comer en la misma mesa. Hemos aprendido a vivir con dignidad y solidaridad en tiempos difíciles.

Nadie quisiera tener que pasar por eso de nuevo, pero sabemos como hacerlo en caso de tener que hacerlo. Hemos aprendido a dejar lo más querido, empezando de cero y aprendiendo nuevas habilidades, para mandar dinero a la familia en nuestros países.

Los inmigrantes sabemos soñar, pero también sabemos enfrentar la realidad de una crisis con creatividad, con dignidad, con coraje. Quizá es tiempo de compartir esas experiencias con los que están a punto de despertar de un sueño…


* Periodista mexicano
(www.elcorreo.ca )

Thursday, September 04, 2008

NUEVA POLITICA INMIGRATORIA, DIRECCION INCORRECTA

(Publicada en El Correo Canadiense)
Por Sergio Granillo


La creación de una nueva categoría inmigratoria como ‘Clase con Experiencia Canadiense’ (Canadian Experience Class, CEC) aparece como el primer paso para revertir la política de apertura hacia los inmigrantes.

Parecen agotados los esfuerzos por ayudar a los recién llegados a superar la barrera de la ‘Experiencia Canadiense’; y ante los retos de la recesión económica (no declarada oficialmente) resulta necesario contener flujos migratorios, para no presionar las tasas de desempleo.

Anteriormente, las tendencias de crecimiento económico advertían de la necesidad de cubrir posiciones laborales con mano de obra importada, ya sea por un acelerado crecimiento económico, envejecimiento de la población, disminución de las tasas de fertilidad, etc.; o bien por la necesidad de traer más trabajadores que contribuyan (via impuestos) a los pagos de pensiones a los canadienses retirados.

El gobierno canadiense ha estado atrayendo ciudadanos de otras naciones, con estudios y experiencia profesional, para que emigren a estas tierras y hagan realidad el ‘Sueño Canadiense’, inspirado en el ‘Sueño Americano’.

Sin embargo, el sector privado no comparte dicha perspectiva. No se ha logrado cocientizar a los patrones acerca de las capacidades profesionales de los recién llegados. Muchos todavía consideran algunas fallas lingüísticas entre los inmigrantes como una discapacidad mental o reflejo de la ausencia de procesos mentales. Si no habla claramente en inglés, no sabe pensar.

La otra barrera, la ‘Experiencia Canadiense’, hace pensar que la cultura empresarial local es totalmente diferente a la del resto del mundo. No considera la globalización económica, que ha venido estandarizando los procesos productivos, los modos de hacer negocios y la educación.

En consecuencia, abundan profesionistas inmigrantes que se emplean en la industria de la construcción, conduciendo autobuses escolares, limpiando oficinas o sirviendo mesas.

La nueva política migratoria indica que el problema de Canadá es que no está llegando gente con la suficiente capacidad para desempeñar trabajos profesionales.

Pero esa no es la realidad. No se trata de depurar la calidad de extranjeros que vienen a Canadá, ni de darles capacitación, ni siquiera de validar sus estudios. Lo que es urgente es que se brinde las mismas oportunidades a los inmigrantes, para competir en los mismos términos por obtener un puesto laboral de nivel profesional.

Algunos patrones canadienses parecen aplicar a los inmigrantes aquella idea del desarrollo por escalafón. Antaño, en las fábricas se empezaba en las líneas de producción y se iba subiendo de puesto poco a poco.

Ciertos esquemas gerenciales, particularmente aplicado hacia los extranjeros, no considera las modernas teorías administrativas de ‘ganar-ganar’, que reconoce las habilidades y conocimientos del empleado, no sólo a los años de servicio.

El ‘problema’ involucra dos partes, los patrones canadienses y los inmigrantes buscadores de empleo; la falta de compatibilidad en esa relación, debe atenderse en ambos frentes, no sólo en uno de ellos…

Mayor frustración resentirán aquellos que obtengan la nueva categoría migratoria que valida su experiencia canadiense, si al final del día volverán a terminar manejando taxis o sirviendo mesas. Otros estudios sobre inmigración han demostrado, que tiene más peso la apariencia física y el nombre, que las habilidades profesionales, a la hora de buscar trabajo.

¿Y que va a pasar con aquellos inmigrantes que ya se encuentran en Canadá y siguen buscando oportunidades de trabajo profesionales?

* Periodista mexicano
(www.elcorreo.ca)

MEXICANOS SIN JUSTICIA, SIN REFUGIO

(Publicado en El Correo Canadiense)
Por Sergio Granillo

A finales de junio, la prensa canadiense publicó un caso en que la Corte Federal revirtió decisiones tomadas por el Consejo de Inmigración y Refugio, que habían negado asilo político a mujeres mexicanas amenazadas por narcotraficantes; permitiendo finalmente su estancia en territorio canadiense.

La Corte basó sus sentencias a favor de las mexicanas en virtud de las evidencias del alto nivel de corrupción policiaca (y judicial) en México, así como la grave presencia de cárteles de la droga en diversos puntos del país, fuente de violencia e inseguridad para mucha gente.

Un par de días después de la publicación de esta noticia, tuve una experiencia personal en mi trabajo (bancario) con un cliente, una chica de Montreal, de origen sudasiático, a quien parecía no gustarle la gente latina…

Al saludarla por su nombre de pila, ella corrigió mi pronunciación y dijo, ningún hispano puede decir mi nombre correctamente. Eso fue suficiente ‘pólvora’ para encender mi curiosidad…

Sin perder compostura ni distancia, le pregunte la razón por la que ella trataba con hispanos. Ella dijo: ‘soy abogada de inmigración y la mayoría de mis clientes son mexicanos’.

Aprovechando el comentario, pregunté su opinión acerca del caso de la chica mexicana que había pedido refugio en Canadá, tras haber sido secuestrada y violada por narcotraficantes, que ahora la perseguían; solicitud denegada por Inmigración, posteriormente revertida por la Corte.

Su respuesta fue más o menos así: “¡Ay, esos mexicanos! Antes se quejaban del PRI, todos los problemas eran por el PRI; pero ese partido ya no está en el poder; en México no existe persecución política; la gente miente cuando argumenta eso para pedir refugio.”

Entonces (siempre con una sonrisa –servicio al cliente-, claro), en tono amigable, le dije: Es cierto, no existe persecución política, en eso estoy de acuerdo; pero eso no significa que no haya violencia, inseguridad y persecución por parte de criminales, en una nación donde la policía es tan corrupta como los jueces, y donde la ley se compra.

Y respecto a la tendencia a decir mentiras… Le expliqué, desde que vine a vivir a Canadá varios amigos me han escrito diciéndome que acudieron a una presentación “acerca de Canadá”, donde les prometen trabajo seguro y todos los trámites legales para emigrar; siendo en muchos casos despachos de abogados canadienses quienes hacen extensa publicidad en las principales ciudades de México para atraer incautos.

Eso no significa, añadí, que no existan también casos de personas que arbitrariamente entran a Canadá e inventan que son homosexuales y los han amenazado de muerte o que son perseguidos políticos, y solicitan refugio.

Ahí está el problema, pagan justos por pecadores. Lo grave del asunto es que las autoridades llegan a resoluciones contradictorias, ¿basadas en qué? Siendo ya México el país de origen de la gente que más refugio pide al gobierno canadiense (por no mencionar la sociedad comercial del TLC), sería conveniente que investigaran las condiciones reales que prevalecen en el país, para llegar a resoluciones jurídicas más justas. Y deberían llevar ante la justicia a esos despachos -aquí y allá- que abusan del desconocimiento mutuo entre los canadienses y los mexicanos.

Esto me recuerda esos matrimonios arreglados, donde se ‘arrejuntan’ dos personas sin conocerse, a ver si se va dando el amor con el tiempo…

Thursday, July 31, 2008

EL SUENO CANADIENSE, OPCION DE MODA EN MEXICO

(Publicado en El Correo Canadiense)
Por Sergio Granillo

“Amigo, me quiero ir a vivir a Canadá”, “¿puedes ayudar a mi amiga a conseguir una carta de oferta de trabajo?”, “¿en cuánto tiempo puedes conseguir un trabajo bien pagado?”

Esos son las preguntas que he recibido de familiares y amigos que saben que emigre a Canadá. Para tener una idea de la imagen que se tiene en México acerca de Canadá, comparto las líneas que mis amigos han escrito:

Antonio, anestesiólogo, 34 años de edad; estudió en la Ciudad de México y trabaja para el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS):

“Me llegó el rumor de que en Canadá, en especial en el Hospital Monte Sinaí, aceptan médicos de diferentes ramos, entre ellos anestesiólogos … Si hay oportunidad me voy para allá; digo, teniendo todo en regla y aprendiendo un poco más de inglés....”

Nydia, comunicóloga, vive en una ciudad pequeña en el centro de México, me contó que una amiga de ella, Cynthia, y su novio Fermín querían emigrar a Canadá.

El viajó primero, pero al llegar al aeropuerto de Vancouver, “las autoridades migratorias revisaron su maleta, encontraron una carta de Cynthia y en su celular vieron una foto de él abrazando a su sobrinita… los de migración lo llevaron a otra sala y concluyeron que la niña era su hija, ella su esposa y que no llegaba como turista, sino que intentaba entrar ilegalmente a Canadá para trabajar”.

Lo llevaron a una habitación con otros jóvenes mexicanos del mismo vuelo. A Fermín le exigían que les diera el domicilio y el número telefónico de la persona con las que iban a llegar a Canadá. Después de algunas horas los subieron a otro avión y los deportaron a México.

A Cynthia le dijeron –continuó narrando mi amiga-, “que ella sí podía pasar, siempre y cuando una empresa (en Canadá) le mandara un documento que diga que la acepta para un trabajo o que algún conocido le mande ese documento… Ellos quieren hacerlo todo legalmente para no tener problemas… No sé si como en Estados Unidos, también los fichan o ¿qué pasa?”

.Cecilia, 26 años, mercadóloga, vivió un tiempo en la Gran Bretaña y otra temporada en la India; ella me preguntó si realmente valía la pena emigrar a Canadá, lleva varios meses sin encontrar trabajo en su carrera en la Ciudad de México.

Sus preguntas: ¿Es necesario contratar un abogado de inmigración estando allá? ¿Cómo encontrar trabajo estando acá (México)? ¿Cómo empiezo el trámite yo sola; bajé las formas y no encuentro por dónde empezar? ¿Es mejor postularse por Québec o provincial… he escuchado que es más rápido, pero es la parte francesa y mi francés no es muy bueno? ¿En Toronto, cuánto tiempo toma encontrar un buen trabajo, para independizarme y no vivir apretadamente (escaso presupuesto, pobremente)?

Mis amigos, todos bien intencionados, pero que han escuchado muchos rumores acerca de lo que podemos llamar el “sueño canadiense”, esperaban mi respuesta... Y haciéndole de ‘abogado del diablo’, respondí haciendo énfasis en los retos que todos los inmigrantes tenemos, aún habiendo superado el difícil proceso de obtención de una visa de residente. Más vale saber con lo que uno se va a enfrentar y estar bien preparados para ello. Al final, cada quien escribe su propia historia.

* Periodista mexicano
(http://sgnoticias.blogspot.com)

Sunday, June 08, 2008

NEWCOMERS HELPING NEWCOMERS TO SUCCEED

(Posted in Canadian Newcomer Magazine, May/June 2008)
By Sergio Granillo


The adventure of coming to Canada from another country and break in a professional field is not an easy quest. It takes a good deal of patience, hard work, creativity and lots of networking.

A small group of immigrants internationally trained in Communications, Advertising and Marketing, gathered to create an association called CAMP, in order to network and get advice from personalities in the industry.

Under the principle of immigrants helping immigrants, CAMP was established on May 2005, striving to empower its members with the needed skills to break in the local job market.

There is a meeting once per month; on every occasion, leaders in the marketing and communications fields share their points of view about the Canadian marketplace, business culture, consumption trends and, particularly, how newcomers can over come any challenge to break in the business.

The guest speakers in the last meeting were Lawrence J. Stevenson, President of the Canadian Public Relations Society (CPRS), and Noorani Khan, National Recruitment Manager of Manpower.

Stevenson talked about Professionalism in Public Relations. He did a brief recap of the origins of this social science and how it made its way into our days, where perception and public opinion are powerful tools to sell new ideas and to solve communication crises.

After a quick review of the basic principles of Public Relations, he explained what it means to be professional. The term refers to an extensive education in a specialized field; a published body of theoretical knowledge; it can be understood as well as the act of self regulation or the testing of competence.

In the world of public opinion, seldom ethical issues arise. How to deal with them maintaining a good standing before the audiences, needs a solid ground in ethics. It is important to determine which are the underlying values on which P. R. professionals work.

Five are the pillars of Ethics in Communication: Non-maleficence, beneficence, confidentiality, veracity and justice.

Another guest speaker, Noorani Khan, described the current trends in the Torontonian job market: Economy and technology are changing; unemployment rates are rising; the demand of skilled workers is increasing; people looking for jobs are older and more diverse.

According to Manpower, the fastest growing demand of jobs is in the areas of health care, network systems, IT analysts and medical assistance.

Better strategies in the job search are necessary to succeed. Khan explained that for every 200 resumes delivered you get one interview. The better the resume is (according to the North American standards), the highest chances to get an interview. The challenge is to show the best of you during the interview.

Several techniques and strategies are necessary to carry on an appropriate job search: Networking, cover letters, follow up and thank you letters. Just doing a right networking takes a lot of time and energy.

The expert concluded, it is “an employees market”. This is a reality not only for newcomers, but for any person looking for a job in North America.

At the end of each conference, the members of CAMP make questions about the lecture and about the challenges that newcomers face. Guest speakers are usually available before and after the meeting for a person to person chat. All it takes is to be bold, come close and network.

To enhance the work of CAMP some job postings are announced. There is a website: http://www.campnetworking.ca/, to give further advice.

“Diversity is our Strength”, is the slogan of this enthusiastic group of newcomers, who are building their own way to break in the professional grounds of Canada.

DAR SENTIDO A UNA NUEVA REALIDAD: MINORIAS

(Publicado en El Correo Canadiense)
Por Sergio Granillo


La tolerancia es una de las mayores virtudes en una cultura, sobre todo en un mundo donde crece día con día la movilidad de personas de una nación a otra, en busca de mejores condiciones de vida. Un mundo global es un mundo sin fronteras, o debería serlo.

Canadá es una de las naciones más abiertas a la inmigración de personas de todo el mundo, debido a su dinámica economía, su enorme territorio -el segundo más grande del mundo- y una reducida población -que además está envejeciendo-.

No obstante, el proceso de asimilación sigue enfrentando problemas como la falta de conciencia entre empleadores, resistencia al cambio entre algunos grupos y ahora la ‘necia realidad’ que impone nuevos escenarios... El gobierno canadiense recientemente dio a conocer que el total de inmigrantes asentados en el país ya superó los cinco millones, equivalente al 16.2% de todos los habitantes.

En la Gran Area de Toronto (GTA por sus siglas en inglés), las llamadas “Minorías Visibles” representan casi la mitad de la población (46.9%), habiendo municipios donde estadísticamente son la mayoría, como Markham con el 65%. En todo el país habitan poco más de 300 mil personas nacidas en Latino América.

Y es aquí donde la terminología comienza a ser obsoleta. La famosa enciclopedia cibernética (Wikipedia) indica que el término “Minoría visible” usado casi exclusivamente en Canadá, de carácter racista (Comité para la Eliminación de Discriminación Racial, ONU, marzo 2007), se refiere a aquellas personas “que no son caucásicas o blancas, ni tampoco aborígenes”.

La primera parte del término, ‘minoría’, en ciertas regiones geográficas deja de tener sentido, pues un 46% es sólo una minoría relativa; casos como el de Markham, Ontario, es totalmente absurdo, pues la minoría ahora serían los blancos sajones.

Y en el rejuego de las sutilezas del lenguaje, hablar de una minoría visible, revela que no es tan importante de dónde vengas, sino como te veas. Para la gente de origen latino o hispano, se nos pregunta abiertamente en algunas solicitudes de empleo: “pertenece usted a una minoría visible; si es hispano, no blanco”. O sea, si uno es blanquito y de ojos claros, podemos pasar a ser considerados parte de la mayoría.

Diferenciar entre la mayoría y pequeños grupos o subculturas clasificadas de minorías, es discriminatorio; hablar de visibilidad, equivale a decir: ¿qué tanto se te nota? Lo cual revela el peso de las apariencias. Recordemos que en ciertos contextos dentro de las minorías visibles, se incluye a la comunidad homosexual, a grupos religiosos e incluso a personas con discapacidad física.

Más allá de las definiciones, de los aspectos éticos, legales o sociales, el peso económico de estas ‘minorías’ es lo importante. El mercado es el que manda. Si ponemos atención en las campañas publicitarias, la mercadotecnia indica que si quieren vender, tienen que reflejar en los anuncios el aspecto real de la población, y no todos son blancos. Si la audiencia no se identifica con lo que ve, no lo compra.

En algunos casos, el peso de esas ‘minorías’ acaba siendo el fiel de la balanza que puede inclinar las decisiones y las votaciones políticas.

Lo que en unos casos se trata con desprecio como minoría, en otros, se ve con mucho interés por su capacidad económica, política o social. Hay todavía mucho por hacer para vencer ese tipo de barreras culturales y convertir a Canadá realmente en una nación multicultural e inclusiva.


* Periodista mexicano
(http://www.elcorreo.ca/ )

Sunday, May 11, 2008

BOOM DE INVERSIONES CANADIENSES EN MEXICO

(Publicado en El Correo Canadiense)
Por Sergio Granillo


En medio del nuevo escándalo político americano conocido como NAFTA gate, donde los pee-candidatos presidenciales pretenden cancelar el acuerdo trilateral, la diplomacia mexicana asentada en Toronto informa de un explosivo crecimiento de inversiones canadienses en el sector minero de México.

Dos socios distantes, separados por el alicaído gigante Estados Unidos, parecen estar descubriendo las bondades del casi olvidado acuerdo trilateral.

Recientemente, la diplomacia mexicana ha estado muy activa. Con diferencia de una semana, el Consulado organizó una reunión con mexicanos que se desempeñan en instituciones financieras. Posteriormente, la oficina del Banco Nacional de Comercio Exterior (Bancomext) -que pronto será sustituida por la nueva figura llamada “ProMéxico”- organizó un evento enfocado a promover inversiones en la industria minera.

Ese día por la mañana, Eduardo Soho, Secretario de Energía de México, de visita en Toronto, participó en la Semana de la Minería de TSX (Toronto Stock Exchange), en el marco de la Conferencia de la Asociación de Prospectores y Desarrolladores de Canadá (Prospector’s & Developers Association of Canada Conference, PDAC).

En el evento nocturno, ya sin la presencia de Soho, se informó de la creciente ola de inversiones canadienses en México. Fruto de reformas legales para abrir el sector minero a capitales extranjeros, se habla ya de una nueva era dorada de la minería mexicana, en la que el 70% de los nuevos proyectos está siendo financiado por firmas de la TSX.

En los dos últimos años, inversionistas canadienses han puesto en proyectos mexicanos 26 millones de dólares, se espera que este año llegue a la cifra récord de 30 millones. Las posibilidades se antojan enormes, dado que a pesar de la histórica trayectoria de México en minería, todavía queda 70% del territorio por explorar; la minería representa sólo 3.5% del Producto Interno Bruto.

La promoción de la minería tiene por objeto generar empleos y promover el desarrollo en las comunidades más subdesarrollados de las áreas rurales. Destaca la producción de oro, plata, cobre y zinc. Un detonador en el éxito de estos proyectos es la tendencia a la alza en los precios mundiales de estos metales.

Un sector que permaneció por décadas en la oscuridad, brilla una vez más como en la época de la Colonia, después de largos debates camerales y cabildeos para lograr abrir la inversión extranjera en sectores altamente sensibles para los mexicanos.

Destaca el caso de la firma canadiense (Vancouver) First Majestic Silver Corp., que está decidida a lanzar un agresivo plan de inversiones en la explotación de plata mexicana, que se estima tendrá una demanda mayor al oro en los próximos años. La explotación minera en territorio mexicano está a la alza, debido a la certidumbre legal, un ambiente político estable y bajo costo de la mano de obra. La producción total de las tres minas que esta firma maneja creció 176% durante 2007, llegando a 3.6 millones de onzas, esperan alcanzar 5.5 millones en 2008.

Al menos, los canadienses empiezan a mirar más allá de las playas mexicanas y se comienza a considerar a México como un destino de inversiones. Esperamos que la diplomacia siga activamente fomentando la integración de la comunidad mexicana en Canadá.

* Periodista mexicano
(www.elcorreo.ca)

Sunday, March 16, 2008

COMO TE VEN… ¡TE TRATAN!

(Publicado en El Correo Canadiense)
Por Sergio Granillo

Hay un chiste sobre racismo que dice: “En un autobús urbano donde había problemas de discriminación, el supervisor tratando de acabar con el problema les dice, a partir de ahora, en este autobús, todos vamos a ser azules… Y cuando empieza a avanzar el autobús, el chofer le dice a los pasajeros, los de azul oscurito por favor váyanse al fondo del camión, para que los de azul clarito puedan pasar…”

Canadá es una de las naciones más abiertas y tolerantes en cuestión de culturas, razas, creencias y orientación sexual, lo que le ha venido abriendo puertas a nivel diplomático y comercial en todo el planeta. Sin embargo, la convivencia cotidiana, la apertura de oportunidades, es aún una frontera por conquistar.

Un reciente estudio de Queen’s University concluyó que los europeos que llegan a Canadá, encuentran más fácilmente empleo y son promovidos más rápidamente que quienes vienen de otras zonas geográficas del planeta.

Sólo 8.4% de los inmigrantes llegados de Europa entre 2001 y 2005 estuvieron desempleados en 2006, mientras que los provenientes de África en el mismo período tuvieron un índice de desempleo de 20.8%, los de Asia 11.1% y los de América Latina 10.5%.

Y no es sólo la asimilación laboral inicial sino el avance profesional al paso del tiempo. Después de 10 años de haber llegado a este país, la tasa de desempleo entre europeos es de 4%, seguido de los asiáticos con 5.5%, los latinos con 6.1% y al final, los africanos 7.6%.

La razón primordial, indica el estudio, es que la gente proveniente de Europa tiene más similitudes en idioma, cultura y formación académica, pero también influye en el proceso de asimilación la religión y el color de la piel.

Existen casos excepcionales como el de los filipinos que se encuentran entre los mejor asimilados por la cultura canadiense; registrando un índice de desempleo de 5.4% los primeros 5 años de estadía en Canadá, y de 2.4% después de una década.

El gobierno federal ha hecho esfuerzos por mitigar estas tendencias y fomentar la equidad de oportunidades, basados en la capacidad profesional, no en el aspecto u origen, pero el mercado laboral canadiense sigue siendo altamente sensible al color de la piel.

Muchos corporativos toman como iniciativa de relaciones públicas la bandera de la multiculturalidad y los grandes CEO’s de Canadá afirman que sus empresas brindan igual oportunidad a los inmigrantes de todo el mundo, participan en los consejos honorarios de agencias gubernamentales para inmigrantes.

Sin embargo, al interior de estas firmas se siguen levantando barreras racistas, dejando en los niveles más bajos a las “minorías visibles”. Sus procesos de selección de personal preguntan al aspirante si pertenece a alguna de esas categorías; en el caso de los latinos, llegan a especificar si se es “latino de piel oscura”.

El camino hacia la asimilación es aún largo y depende del esfuerzo individual para poder romper con esos esquemas y demostrar a la sociedad canadiense de qué estamos hechos los latinos, y en general los que llegamos a esta tierra en búsqueda de un sueño de libertad, prosperidad y de oportunidades. Desde cada trinchera cada uno de nosotros podemos demostrar que tenemos una riqueza histórica, cultural y lingüística para enriquecer el nuevo rostro multicolor de Canadá.

* Periodista mexicano
(www.elcorreo.ca )

Sunday, March 09, 2008

INMIGRANTES Y OPORTUNIDADES ECONOMICAS

(Publicado en El Correo Canadiense)
Por Sergio Granillo

En un mundo global, el rol de los inmigrantes ofrece oportunidades de negocios muy importantes. Cada inmigrante que llega a Canadá de cualquier rincón del planeta trae consigo experiencia, conocimientos y habilidades “universales”, pero también puede convertirse en agente promotor de negocios entre su país natal y Canadá.

CAMP (Communications, Advertising and Marketing Professionals) es un grupo independiente de inmigrantes de diversas nacionalidades que realiza reuniones con invitados especiales; su objetivo es orientar y motivar a los recién llegados a Canadá a mantenerse en línea con el objetivo de encontrar un trabajo profesional.

En su reunión del 30 de enero, la primera de 2008, dos fueron los invitados especiales, Harinder Takhar, Ministro de Pequeños Negocios y Empresariado del Gobierno de Ontario, y Javier Santos, Director de la Unidad de Negocios de LCBO, considerado una de las 25 personas más influyentes en Toronto.

Ambos invitados compartieron con los miembros de CAMP sus experiencias como inmigrantes que han tenido éxito en Canadá, y que en su momento tuvieron que sobreponerse a barreras culturales y a la carencia de “Experiencia Canadiense”.

Harinder Takhar relató sus vivencias al llegar de la India en 1974, cuando era casi impensable que algún extranjero –particularmente hindú- poseyera algún negocio. Poco a poco se fue colocando en diversos empleos hasta empezar a ocupar niveles directivos, llegando a ser CEO del Grupo Chalmers. En un camino lleno de obstáculos, el ahora funcionario público, logró salir adelante y empezó a darse cuenta de que las oportunidades de negocios que representa conocer la cultura, la economía y a la gente de su nación de origen y este país.

“Nunca se rindan -expresó Takhar-, con trabajo arduo y ética profesional, en este país se puede llegar muy lejos; actualmente, muchos altos directivos de la banca canadiense son extranjeros”. Asimismo, explicó que contando con un buen plan de negocios, existen opciones de financiamiento para inmigrantes que desean iniciar su propia empresa.

En su momento, Javier Santos, nacido en la Ciudad de México y con experiencia laboral en México y Argentina, llegó a Canadá en busca de un ambiente más seguro para su familia; narró como al inicio de su carrera aquí, incluso cuestiones aparentemente triviales como los nombres de personalidades artísticas o deportivas canadienses le resultaban ajenas y desconocidas.

El actual funcionario de LCBO dio una concisa explicación de lo que, para él es la “Experiencia Canadiense” y cómo logró superar esa barrera. Cuando un patrón pide ese requisito, lo que quiere es que quien pretende ser su empleado conozca la geografía y cultura de negocios locales, que se adapte al equipo de trabajo, que su inglés sea fluido y esté al tanto de lo que ocurre aquí.

Los negocios están basados en la confianza, y para lograr obtener un empleo profesional, hay que mostrar interés (aprendiendo la cultura local), ser creativos, abrirse con respeto en el trato con sus compañeros de otras nacionalidades y mejorar sus conocimientos del inglés.

“No tengan miedo de convertirse en canadienses; eso no significa renunciar a nuestras ricas raíces culturales, sino enriquecerlas y formar parte de este país”, concluyó Santos.

La presencia latina en Canadá está tomando fuerza, el ejemplo de hispanos exitosos es una motivación para seguir fortaleciendo nuestra comunidad, entablando vínculos sólidos con otros nuevos canadienses.

* Periodista mexicano
(www.elcorreo.ca)

Monday, February 18, 2008

EL SOCIO MAS DEBIL

(Publicado en El Correo Canadiense)
Por Sergio Granillo

Como se temía, la recesión económica de los Estados Unidos parece estar ocurriendo. A pesar de la intervención de los bancos centrales más poderosos del mundo, los resultados acerca del comportamiento de la economía americana empiezan a mostrar que ésta se encuentra en problemas.

Siendo la economía más poderosa del mundo, los efectos que una recesión podría traer pueden compararse con los de un Tsunami y arrastrar su onda expansiva a todos los rincones del planeta, con mayor o menor gravedad. Los primeros y más afectados, evidentemente, los vecinos, México y Canadá.

Nadie se ha atrevido a describir los efectos que una recesión en los Estados Unidos podría traer para ambas naciones, sin embargo, no es difícil prever que la economía más vulnerable es la mexicana.

Lo ocurrido en el tipo de cambio entre el Dólar Americano y el Canadiense es un primer síntoma. Muchos se alegran de la fortaleza del Looney, pero aún las autoridades financieras han salido a decir que es más dañino que benéfico tener una moneda fuerte, hablando a favor del sector exportador.

Esto es sencillo de entender, entre más caro sea el Dólar Canadiense las mercancías fabricadas aquí se encarecen, y en una economía globalizada, donde rigen las leyes del mercado, si vendes caro, alguien más ofrece productos o servicios similares a menor precio.

Al caer las ventas, el efecto siguiente es el cierre de empresas y el recorte de personal, es decir, la pérdida de empleos.

La economía canadiense está ampliamente diversificada y no depende excesivamente de las ventas manufactureras, por eso los mercados financieros han recibido señales encontradas, pues al subir los precios del petróleo mientras los exportadores sufren, las manufacturas que venden al mercado local y el sector de recursos naturales- que abundan en Canadá- se benefician y empujan la moneda a la alza.

El punto determinante es el proceso que ha venido ocurriendo en años recientes en Canadá, cuya economía se ha venido abriendo a intercambios comerciales con otros mercados mundiales, dependiendo cada vez menos de los negocios con su principal socio comercial, los Estados Unidos.

Como un ancla que la arrastra hacia un abismo, las medidas de seguridad contra el terrorismo, han venido cerrando puertas comerciales a los Estados Unidos, que al declarar guerras militares y comerciales a varias naciones, ha perdido mercados y negocios. Canadá ha venido aprovechando las oportunidades que los americanos dejan ir.

Por otro lado, al sur de la Unión Americana, el tercer socio de lo que a estas alturas debía ser el mercado común más grande del mundo (Norteamérica), México no ha medido los efectos de la recesión económica en los Estados Unidos.

Afectando por dos enormes frentes, por lo formal y lo informal, los ingresos foráneos a México podrían verse severamente disminuidos. La endeble industria mexicana se sostiene fuertemente en las exportaciones y el 90% de las mismas se dirigen a Estados Unidos, pues nunca se ampliaron las negociaciones comerciales con otras naciones.

En el terreno informal, lo que realmente sostiene a México, las remesas que envían los inmigrantes ilegales mexicanos en los Estados Unidos, serían igualmente afectadas al tomar fuerza una recesión, con pérdida de empleos, crisis crediticia e inflación.

¿A dónde irán ahora los millones de mexicanos en busca de empleo?

* Periodista mexicano
(www.elcorreo.ca )

Monday, January 14, 2008

MEXICANOS DE AQUI Y DE ALLA…

(Publicado en El Correo Canadiense)
Por Sergio Granillo

Existe confusión y desconocimiento acerca del fenómeno migratorio de mexicanos en Canadá, tanto entre inmigrantes, autoridades y la sociedad. Se cree que aquí ocurre lo mismo que en Estados Unidos.

Visto desde México, la gente piensa que digan lo que digan los medios, las historias de boca en boca repiten la misma historia: “Te pasas la frontera, libras la “migra” y allá encuentras chamba… de lo que te den, ganas más dinero que en cualquier trabajo en México”.

Lo que pasa en los Estados Unidos es muy complejo, por los millones de inmigrantes que ya están en su territorio de manera ilegal, que al paso de décadas han “sentado sus reales”. Es decir, ya son un mercado muy considerable, generan riqueza y pagan impuestos –al menos sobre el consumo-; y además están penetrando ideológicamente a la cultura americana.

Esto contrasta con los intensos esfuerzos de ciertos grupos que son totalmente anti-inmigración y que no sólo se oponen políticamente a la amnistía, sino que forman grupos “de choque”, como ha pasado con los “cazadores” de paisanos en la frontera en Arizona.

Canadá es otra cosa. Aquí predomina la inmigración legal, aún cuando es una realidad innegable la presencia de inmigrantes ilegales. Otra cuestión importante es que aquí no se ha generalizado el término “hispano”, lo más cercano es “Spanish”, para referirse a los que hablamos español. No existe el sentido de homogeneidad cultural, lo que hace más débil a nuestra comunidad.

Mientras que los americanos se van haciendo asiduos consumidores de la cocina mexicana, por ejemplo, los canadienses desconocen esta riqueza culinaria. Y ocurren fenómenos como la existencia de negocios de comida rápida, 100% mexicana, que se promueve sin referencia directa a su origen.

Es curioso ver que se ofrece comida mexicana, pero sin el título de “mexicana”, no por discriminar, sino porque en el gusto y la cultura canadiense, lo “mexicano” es un concepto distante, ignoto, exótico, que en muchos casos, sólo se asocia con playa. Esto es sólo un pequeño ejemplo del desconocimiento que existe de México y del resto de América Latina en la sociedad canadiense.

Se presenta, en cambio, un fenómeno de “rebote”, es decir, la fuerza de lo mexicano en Estados Unidos que “brinca” la frontera y se cuela a Canadá. Productos industrializados de comida mexicana, fabricados en la Unión Americana, el concepto de “burrito” es herencia de los paisanos avecindados ahí, no realmente de la verdadera comida mexicana, pero es un avance.

Así como se desconoce la comida, se desconoce el perfil de migrantes mexicanos que habitan en Canadá.

Muchos creen erróneamente que es similar a lo que ocurre en Estados Unidos, otros piensan que a Canadá emigran clases medias, pero se presta poca atención a los muchos mexicanos que viven aquí producto de los acuerdos diplomáticos, como el de campesinos, además de los muchos ilegales que trabajan como obreros clandestinos en fábricas y en la construcción; o los muchos que vienen engañados por empresas fantasma, que gestionan refugio, pero acaban deportados.

Las voces hispanas parecen perderse entre los lenguajes orientales y sudasiáticos, cuya abrumadora presencia en Canadá sobrepasa en número a los latinos. Consolidar la comunidad requiere esfuerzos de los inmigrantes, los cuerpos diplomáticos y los gobiernos.

* Periodista mexicano
(www.elcorreo.ca)

Saturday, January 05, 2008

POR EL RECONOCIMIENTO DE LOS INMIGRANTES

(Publicado en El Correo Canadiense)
Por Sergio Granillo

En sólo 5 años ha llegado a Canadá más de un millón de inmigrantes provenientes mayoritariamente de Asia y Medio Oriente; la población migrante ha crecido cuatro veces más rápido que el crecimiento natural (por nacimiento).

Canadá es ya la nación mas pluricultural del planeta, y muchas voces han asegurado que el futuro de esta nación radica en este factor. No obstante, hay evidencia de un desbordamiento del fenómeno.

Por un lado, el gobierno federal y algunas provincias lanzan intensas campañas para atraer gente de otras naciones, donde de manera sutil se “vende” el “sueño canadiense”, una plétora de oportunidades, una cálida recepción y un futuro brillante.

Pero quienes llegan al territorio canadiense se topan con barreras como el idioma, los costos de vivienda, transporte, alimentación, el reconocimiento de credenciales, y la “experiencia canadiense”, una actitud que raya en el racismo de parte de algunos patrones. O el hecho que al paso de los años los inmigrantes han venido engrosando las filas de la pobreza en las grandes urbes canadienses.

Por un lado, se despliega un ‘marketing’ para atraer extranjeros, pero es insuficiente el trabajo de conscientización al interior del país para asimilar de manera apropiada a los recién llegados. No se trata de dar privilegios a los extranjeros sobre los canadienses, pero sí allanar el camino para la autosuficiencia de los mismos. No es cuestión de dar más dinero a causas caritativas. La mejor forma de combatir la pobreza es evitarla.

En lugar de cabildear por más recursos públicos –provenientes de altos impuestos- para darle de comer a los pobres, es mejor tomar acciones que abran más oportunidades de empleo, mejor remunerados, con bases justas de competencia profesional.

La creciente llegada de inmigrantes legales a Canadá puede ser la base de un desarrollo sostenido o puede convertirse en una bomba de tiempo de pobreza, frustración, racismo y violencia.

Hasta ahora, el fenómeno ha sido abordado erróneamente y con timidez. El gobierno ofrece programas de orientación a los inmigrantes con mucho énfasis en aprender bien ingles o enseñar a usar una computadora; asumiendo que quien emigra a Canadá proviene de alguna selva o bien de un desierto.

Cuando se ha demostrado que, cada vez más, los inmigrantes poseen estudios universitarios y postgrados, pero terminan empleados como choferes u obreros de bajo nivel. Lo que hace falta es convencer a los patrones canadienses para que abran oportunidades más justas a los inmigrantes.

Otro factor es la falta de unidad entre ciertas comunidades. Quizá este es el factor más sensible entre la gente de habla hispana. A diferencia de lo que ocurre en los Estados Unidos, donde todos los que hablan español se identifican con el termino hispano o latino, dejando atrás las barreras nacionalistas.

Desafortunadamente, esto no ocurre en Canadá, y en consecuencia se carece de un cuerpo sólido que haga valer el hecho de que el español es ya la cuarta lengua más utilizada en Canadá y pronto será la segunda lengua de habla en Norteamérica entera. ¡Hispanos de Canadá, uníos!


* Periodista mexicano
(www.elcorreo.ca)