Tuesday, April 24, 2007

“GUERRA DE GUERRILLAS” (BANCARIAS) EN E.U.A.

(Publicado en El Correo Canadiense)
Por Sergio Granillo

Mientras las fuerzas armadas norteamericanas despliegan su poder contra enemigos fuera de sus fronteras, de repente en su tierra son golpeados por sus “demonios interiores”. Otras sombras de guerras y “guerrillas” se despliegan al interior de su sociedad.

Lejos de los reflectores y las primeras planas de los medios, hay otra batalla en el territorio americano, entre la América corporativa y los enemigos acérrimos de los inmigrantes.

Hace poco el Bank of America (seguido más tarde por Wells Fargo y Citibank) empezó a ofrecer tarjetas de crédito a inmigrantes que no cuentan con Número de Seguro Social (pero que cubren ciertos requisitos), tratando de captar los recursos de los más de 12 millones de inmigrantes ilegales que viven en el territorio americano.

Tal programa ha sido ya “bombardeado” por los grupos anti-inmigrantes, que califican este programa bancario como de alto riesgo para la seguridad nacional, volviendo a advertir que de este modo, se podría financiar a grupos terroristas.

Una vez más repiten el argumento irracional de que mediante estas tarjetas de crédito, los ilegales pueden abrir paso al financiamiento de actividades terroristas.

Una contraofensiva ha sido el rumor, advirtiendo de que en cualquier momento, el gobierno de los Estados Unidos podría empezar a cancelar estas cuentas y/o rastrear a los inmigrantes ilegales por este medio. A ello se han sumado boicots organizados por varios grupos anti-inmigrantes, promoviendo que los clientes “legales” cancelen sus cuentas y retiren su dinero de los bancos que abren sus servicios a los “ilegales”.

Como si se tratara de estrategias de guerra… Al cierre de esta jornada de declaración de impuestos se sabe que cada vez más inmigrantes “ilegales” están aprovechando un “vacío legal” en materia fiscal y aún sin contar con un Número de Seguro Social, están cumpliendo con sus deberes fiscales.

Tan sólo en 2006, mediante un esquema fiscal (forma 1040) creado precisamente para gente que tiene cuentas bancarias en Estados Unidos, pero que no reside ahí, se registró un crecimiento de 30%, alcanzando un total de 1.5 millones de causantes que reportaron ingresos y pagaron impuestos.

No se sabe a ciencia cierta cuántos de esos causantes fiscales son inmigrantes ilegales, el hecho es que la residencia registrada en esas declaraciones se localiza predominantemente en los estados de California, Texas, Florida e Illinois.

El tamaño del “pastel” es sumamente interesante; algunos estudios indican que actualmente los “ilegales” hispanos gastan alrededor de 2 miles de millones de dólares al año en instrumentos “alternativos” para cubrir sus necesidades financieras.

Algunos analistas americanos advierten que el único nicho en el que se puede crecer en estos momentos en la economía americana, es el mercado hispano.

Dolorosas realidades parecen estar derribando los mitos creados acerca del terrorismo y los “ilegales” en la Unión Americana, que ve enemigos donde no los hay, y descuida los monstruos internos que inesperadamente los hiere de muerte y pone frente a sus ojos la cosecha de la violencia que ellos han sembrado.

Tuesday, April 10, 2007

APOYO A INMIGRANTES, VISION DISTORSIONADA

(Publicado en El Correo Canadiense)
Por Sergio Granillo

Los inmigrantes no somos discapacitados; el hecho de venir de países en crisis política, económica o social, no implica tener en lo personal un subdesarrollo intelectual o académico, ¿por qué entonces la mayoría de las acciones y programas de “apoyo a inmigrantes” le dan tanta importancia a la “capacitación”?

Al conceder una visa de residente, el gobierno canadiense ya ha sometido al solicitante a un arduo proceso de filtración comprobando sus capacidades intelectuales y profesionales.

Mucho se habla de la gran barrera racial llamada “experiencia canadiense”, pero poco se ha hecho para resolverlo. El gobierno canadiense ha lanzado una campaña llamando la atención en el hecho de que muchos patrones (o empleadores) canadienses tienen en posiciones de muy bajo nivel a muchos inmigrantes con altas calificaciones académicas.

Los políticos hablan del problema de la subocupación de los inmigrantes, pero manejan la idea de que los inmigrantes no encuentran trabajo en su área profesional, porque no tienen las habilidades que requiere el mercado laboral. No hablan de dar incentivos a los patrones que abran sus puertas a los inmigrantes o presionarlos para dar un trato equitativo.

La forma como se plantea el problema ve a los inmigrantes como personas con discapacidad, que no cuenta con las habilidades suficientes para desempeñar un trabajo profesional.

En el caso de México, resulta más que aberrante esta situación, pues la débil memoria histórica, ha borrado el hecho de que en 1994 cuando se firmó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA), la nación azteca atravesó una profunda transformación en su cultura empresarial y en sus programas académicos, buscando igualar los “estándares productivos y educativos” de los nuevos socios comerciales, Canadá y Estados Unidos.

Las universidades mexicanas, por ejemplo, han venido enseñando en sus aulas con libros de Harvard y han enseñado teorías administrativas de autores norteamericanos, partiendo de la realidad del mundo de negocios de Norte América.

Los intercambios comerciales de productos y subproductos se han acoplado a la perfección, gracias a estándares de calidad aplicados sin distinción en todo el mundo (e. g. ISO 9000), pero los profesionistas que emigran a Canadá son tratados como aborígenes analfabetas que han escapado de la selva.

Quizá, además del racismo, es la misma ignorancia la que se impone, pues de manera errónea se considera que quien no habla inglés (o no apropiadamente), tiene una capacidad intelectual inferior. Se olvidan de que el idioma es un medio para expresar ideas y comunicarnos, y que el ser capaz de hacerlo en un idioma secundario al natal, constituye una habilidad intelectual adicional.

Esta situación semeja aquellas épocas históricas de oscurantismo en que se consideraba como especies inferiores a los negros, a las mujeres o a los indígenas.

¿Por qué no capacitar a los reclutadores, gerentes y personal de recursos humanos, para que sean capaces de comunicarse con aspirantes de diversas nacionalidades, y que tengan la capacidad suficiente para detectar las habilidades que convienen para sus empresas?