Saturday, October 28, 2006

MEXICO, EDUCATION IN CRISIS

Published in El Correo Canadiense
By Sergio Granillo

We assume that going to school and get a diploma will grant us a better future, as it used to be everywhere… Not in Mexico.

Decades of economic crisis and distortion in the Mexican working culture have dismissed education as a means of an upward social mobility; instead, nepotism, friendship and harassment, have become the main path for people to find a job and advance in a career.

It is hard to determine what came first; the decadence of the education system or the nullity of education as a basic requirement to find a job. Hence, people who go to college and get a degree don’t have granted access to a position in their particular field of study and neither guarantees a better income. On the contrary, people who don’t “lose” time in the classroom or “waste” their money in books, but instead starts a business of his own or start working earlier in a non graduated position, eventually will be in much better status inside the workforce.

For many years attending to the Mexican national university (Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM) or any public university signified becoming a “non-desired” graduate; professionals who will be overlooked by most of the employers just because they studied there.

Few exceptions are made in some small cities out of Mexico City (commonly known as “the province”), where politicians are traditionally graduates from public universities, and have a degree in Law by those institutions. So, studying in a public school is a requisite for individuals to access to an outstanding position in the government.

On the other hand, in the private sector, employers prefer to hire graduates from private universities or better, people with “incomplete” studies, so they can pay lower wages.

Today, the labor market in Mexico does not recognize credentials or skills, very few graduates can ever work in their careers; the highest degree they get, the toughest will be for them to get a job.

Ironically, few weeks ago a British publication presented a ranking of the best 100 universities in the world, showing the Mexican UNAM moving up from position 93 to 75, meanwhile the most famous and expensive private university in the country, the Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), is never cited.

Thus, I wonder how is it possible that the Mexican public university got an international acknowledgement, but its graduates are rejected by employers. On the other hand, graduates from the most expensive private university find themselves underpaid in the country and many of them are looking for options in other countries.

Many Mexican companies are driven by the immediate economic benefit of hiring cheap workforce and they have been firing senior employees, to avoid retirement commitments, dismissing at the same time experience and skills that would enhance the organizational performance and long term planning of their companies.

Another problem in this crisis is the hard striving for profit by most of private schools, who offer marvelous courses that “grant” students a job and a sparkling future, without any base on reality, but with overwhelming marketing campaigns. In public schools, the problem comes from the teachers’ unions, highly polluted by politics…

The most dramatic example is the State of Oaxaca, dragged to a complete chaos by groups of teachers pushing for the governor’s resignation, keeping all the public schools closed and more than a million children stranded for more than 4 months.


LAS CRISIS DEL SISTEMA EDUCATIVO MEXICANO
(Publicado en El Correo Canadiense)
Por Sergio Granillo

Crecemos creyendo que la formación académica nos garantizará un mejor futuro, como suele ocurrir en casi todo el mundo, pero en México ya no es así.

Décadas de crisis económicas y el fomento de una cultura laboral deformada, han hecho que el mercado laboral mexicano desconozca la formación académica; se fomentado el nepotismo, el amiguismo y la “camocracia” (valerse de favores sexuales para conservar o avanzar en el empleo).

Es difícil determinar qué fue primero, la decadencia del sistema educativo o la nulificación de la educación como medio de movilidad social. El hecho es que quien estudia una carrera profesional no tiene asegurado mejorar sus ingresos; por el contrario, cada vez más que quien no “pierde el tiempo” en las aulas, ni su dinero en libros, y se dedica al “comercio” o a oficios, tiene más posibilidades mejorar.

Desde hace 20 años, estudiar en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) o en cualquiera universidad pública, significa ser un “candidato no deseado”, salvo excepciones en algunas entidades, donde es tradicional el paso por la universidad pública para alcanzar altas posiciones en el gobierno.

Comúnmente es requisito para los empleos profesionales tener estudios en universidades privadas; o bien, piden gente con “carrera trunca”, para pagar salarios más bajos.

La realidad actual del mercado laboral mexicano es que no importa tener una carrera, cada vez son menos los profesionistas que logran alguna vez encontrar un empleo apropiado a sus estudios, y entre más alto el grado, más difícil es hallar trabajo.

Irónicamente, hace pocas semanas se publicó en todos los medios mexicanos la noticia de que en los “rankings” internacionales de las mejores universidades (según una edición británica), la UNAM mejoró su posición pasando del número 93 al 75, mientras que la universidad privada más cara de México, el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), no aparece en ningún lugar.

Viene entonces la pregunta, cómo es posible que haya un reconocimiento internacional a centros de educación superior como la UNAM, y sus egresados sean rechazados por el mercado laboral.

Por su parte, los egresados del Tec (así se conoce al ITESM) buscan opciones laborales fuera del país, aprovechando los intercambios académicos internacionales del Instituto, porque los empleos que les ofrecen en México no pagan ni la mitad de lo que ellos pagaban de colegiatura mensual.

El sector productivo mexicano busca el beneficio inmediato de pagar poco y suele despedir a empleados con más años, y contratar en su lugar a recién egresados, sin darse cuenta de las aportaciones en experiencia y madurez que los empleados “seniors” pueden ofrecer.

A esta crisis se suma el excesivo afán de lucro (ofreciendo cursos milagrosos que harán ricos y “garantizan” empleo) en las instituciones privadas, y la contaminación política y burocrática en las escuelas públicas. El caso más pavoroso, el movimiento magisterial en Oaxaca, donde su único objetivo es destituir al gobernador priista y que toda la sociedad pague las consecuencias.

2 comments:

Les temps sont durs pour les rêveurs said...

"Es difícil determinar qué fue primero, la decadencia del sistema educativo o la nulificación de la educación como medio de movilidad social"
me quedo con eso q buen artículo, precisamente ahora que estoy en la encrucijada me pareció bastante llegador, como decimos yo soy egresada de la UNAM =) orgullosamente y todo lo q allí se menciona es muy cierto.
El último párrafo me causó un poco de confusión...

saludos Sergio.

Anonymous said...

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