Friday, July 14, 2006

MÉXICO: UNA DEMOCRACIA APÓCRIFA

(Publicado en El Correo Canadiense)
Por Sergio Granillo

El derrocamiento de la dictadura priista en el año 2000 en México no logró madurar en una democracia; así quedó demostrado en las elecciones presidenciales, donde un liderazgo populista fue subyugado por el poder oficialista, la mano negra del clero católico y votos “duros” de algunos sectores del PRI en busca de supervivencia.

La democracia mexicana dura solamente un día cada 6 años, con un “medio tiempo” cada tres –elecciones intermedias-. Solo un día los muros del poder se abren para preguntar a sus súbditos a quién eligen para que continúe abusando de ellos.

Sexenio tras sexenio, el ritual se repite, con promesas de prosperidad, combate a la pobreza, trabajo para todos y combate al crimen. Tras emitir su voto, el pueblo suele aceptar la decisión, cualquiera que sea, y vuelve mansamente al silencio y la sumisión; arriba, nadie vuelve a consultarlos ni a defender sus derechos, la representatividad no existe.

Andrés Manuel López Obrador, candidato del Partido de la Revolución Democrática (PRD), ex-alcalde de la Ciudad de México era el candidato de las masas populares, y aunque su administración estuvo plagada de escándalos de corrupción, hizo obras y programas que tenían contentos a los ciudadanos; “pan y circo”.

Felipe Calderón, ex-líder del Partido Acción Nacional (PAN), manera repentina se convirtió en “candidato de unidad” dentro de un partido que recién estrenó las mieles del poder y, como quedó demostrado en las elecciones del 2 de julio, supo ejercer las estrategias de manipulación del voto, copiando a los “dinosaurios” que siempre cirticó.

Asumiendo que el PAN es honestamente candidato de las clases medias, los números totales no ajustaban para darle el triunfo, pues ni toda la clase media votando al unísono suma una cantidad de votos tan grande como los mexicanos pobres.

Pobres mexicanos, muchos quedaron subyugados por la propaganda política del terror que afirmaba que de ganar el PRD, México tendría un gobierno comunista; repitiendo la estrategia de George W. Bush para ganar su reelección en los Estados Unidos.

El PRI está muerto, pero sus integrantes huyen como ratas del barco hundido y se refugian donde pueden; no es difícil creer que a cambio de favores políticos, tales como abultamientos presupuestales a favor de alcaldes y hasta de gobernadores, hayan logrado añadir votos a favor del oscuro candidato del PAN.

Con una elección “ganada” por una diferencia de 0.6%, un Congreso dividido en 3 bandos y un candidato “ganador” sin carisma popular ni sentido político, los mexicanos están llenos de sospechas y frustraciones; las tensiones sociales se acrecientan y definitivamente, lo que se vivió el pasado 2 de julio no se puede llamar democracia.

Ganó un partido, pero no los mexicanos. El triunfo de Calderón, en nada se parece al triunfo de Fox, aquél sí fue democrático, pero al final decepcionó. El poder no se negocia, se arrebata; la lucha por la Presidencia continúa…

1 comment:

Victor Luvian said...

Primero,

No solamente la clase media vota por Calderón, de la misma manera que no toda la clase humilde vota por Lopez Obrador.

Segundo: Coincido con usted, en que esta Democracia, en tanto que no pertenece activamente a ningún órgano ciudadano, civilista, ú organización democrática, es una "Democracia Electoral", y por tanto, Democracia por lapsos cada seis años.

Tercero: Ya me he cansado de aclarar la forma en que se contabilizaron los votos: que fue en las mismas casillas; que fue en presencia de los observadores del Partido PRD; que nos tardamos 5 horas contanto y recontando los votos y sólo se nos fue uno, por lo que todos firmamos de conformidad; que esto yo lo viví, y que fue la casilla 0562 del 4 Distrito de Boca del Rio, Veracruz; que la misma info que yo ayudé a cotejar, apareció en la página WEB. Que el conteo no lo hizo el IFE, sino nosotros. Y por último: que AMLO TIENE una copia exacta de todas las actas de escrutinio que como la de mi casilla, fueron firmadas de conformidad por sus representantes ciudadanos; por lo que: Si tiene esas actas, puede humildemente sumar sus votos y, saber si ganó ó no. Independientemente de si le tiene confianza ó no al PREP, al IFE, o al TRIFE.

Agrego que la base del sistema electoral mexicano, es precisamente estos conteos ciudadanos, porque la gracia del asunto era darle certidumbre al proceso, permitiendo que fuese la ciudadanía misma, y no un burócrata, el que contabilizase los votos; precisamente porque ibamos a hacer todo lo posible porque no se fuese ni un número perdido y creo que así fue. Esa era la idea del sistema. Por eso abrimos las casillas a las 8:00, sin armar nada; para que el público viera como se armaban las urnas -y que estaban vacías-; que se viese y se constatase como se montaba todo y se contaban las boletas frente a todos los ciudadanos que se formaron en la cola. Por eso estuvimos 16 horas desde las 8:00 hasta las 23:00. Y eso, no le quita al Sr. López Obrador su derecho a impugnar cualquier irregularidad; pero cuando menos, en mi casilla, el representante del PRD firmó de conformidad con el conteo de los votos, como todos los demás representantes partidistas.

Nadie se llevó los votos a contar en "lo obscurito"; nadie le pagó un centavo a nadie para que "Se hiciese de la vista gorda"; No fue el IFE, sino nosotros los que contabilizamos los votos. El IFE solo certificó lo que nosotros contabilizamos, con excepción de aquellos paquetes con irregularidades -que tuvieron que abrirse por ley por parte del IFE para re contabilizarlos voto por voto-.

Espero que este comentario, le de una idea de como se hicieron los reales recuentos, que AMLO puede aprovechar para hacer su conteo independiente, pues tiene la misma copia -a cada representante de partido se dio una copia idéntica de la misma acta de escrutinio, que contiene los votos totales de todos los partidos en la casilla-.